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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 924

—Hablo de la hija de Alejandro Vargas —aclaró la señora Peralta con voz tensa—. Seguramente se mudó a esta zona con su esposa y la niña. Hoy, nuestra hija se peleó con ella y la hizo llorar. Estaban furiosos, hicieron un escándalo tremendo. Dijeron que la daban de baja de inmediato porque no querían que su hija compartiera el mismo espacio que nuestra Brenda. ¡Me quería morir de la vergüenza!

Bernardo soltó un largo suspiro.

—Bueno, ya está. Menos mal que no quisieron llevar las cosas más lejos. Deja de darle tantas vueltas al asunto y lleva a la niña a bañarse para que se acueste.

La señora Peralta, aún insatisfecha, contraatacó.

—Míralo a él, Alejandro dirige un imperio y aun así sacó tiempo para ir al colegio a defender a su hija. Y tú, que te llamé no sé cuántas veces, ni siquiera te dignaste a contestarme. ¿Me vas a decir que estás más ocupado que él?

El rostro de Bernardo se endureció.

—Deja de buscar problemas donde no los hay. Sabes lo pesado que está el trabajo. Tú tienes tiempo libre, hacerte cargo de estas cosas es tu deber.

A ella no le hizo ninguna gracia esa actitud de desentenderse de todo, y la discusión subió de tono rápidamente.

Esa noche, la casa de los Peralta fue un caos de gritos y reproches.

En contraste, en el hogar de Alejandro y Elena reinaba una tranquilidad absoluta.

Elena arropó a Aurora y le preguntó con dulzura:

—Mi amor, ¿quieres seguir yendo a un colegio?

La niña asintió con entusiasmo.

—¡Sí, quiero ir!

Aunque solo había asistido unos pocos días, le encantaba rodearse de otros niños y el bullicio de los juegos.

Elena fue a la sala para hablar con Alejandro.

—Hay otras dos opciones por aquí cerca. Mañana iré a pedir informes.

—Me parece bien —respondió él—. Y si no encontramos nada a la altura, siempre podemos invertir y construir uno nosotros mismos.

Elena no pudo evitar soltar un suspiro, a veces la abrumaba esa capacidad de resolver todo a base de talonario.

¿Qué seguía? ¿Comprar la escuela primaria, la secundaria y la universidad a las que asistiría Aurora en el futuro?

Cuando Bianca y Dante se enteraron de lo sucedido, su reacción fue sorprendentemente idéntica a la de Alejandro.

—Debimos haber previsto esto desde el principio. Lo lógico era fundar las escuelas a las que asistiría nuestra niña para evitar inconvenientes.

Elena se quedó sin palabras.

—¡Mamá está hermosísima!

Elena sonrió y le acarició suavemente el cabello.

Aurora era la mejor porrista del mundo; sin importar lo que Elena hiciera, la niña siempre la hacía sentir especial.

El día de la ceremonia, cuando su nombre resonó en el auditorio, Elena caminó hacia el escenario con paso firme y elegante.

Bernardo también estaba entre el público. Había leído el artículo de Elena y le había parecido brillante.

Al recordar que había rechazado trabajar con ella, un nudo de arrepentimiento se instaló en su estómago.

Tras el discurso de agradecimiento, Elena bajó del escenario.

Bernardo notó cómo varias figuras prominentes del sector se acercaban a ella con evidente interés, y supo que tenía que actuar.

Si Elena había elegido a Inteligentia, los resultados seguramente no serían los mismos que si trabajara con ellos en Prisma.

Si le ofrecía una alianza estratégica ahora, tal vez podría borrar la mala impresión del pasado.

Realmente admiraba el talento de Elena y ansiaba establecer un vínculo comercial con ella.

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