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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 1116

—La abuela siempre habla mal de mi mamá a escondidas. No quiero ir con ella —dijo Aurora con firmeza.

Alejandro frunció el ceño. Estaba claro que necesitaba ponerle un alto definitivo a su madre.

Esa noche, después de que las niñas se durmieron, Elena le comentó:

—Estoy segura de que tu mamá fue quien mandó a Bárbara. Sigue sin aceptarme. Aunque me da igual si le caigo bien o no, que intente manipular a las niñas a mis espaldas ya es cruzar la línea.

Si la señora Vargas simplemente quisiera pasar tiempo con sus nietas para jugar, sin envenenarles la mente ni enseñarles a odiar a su madre, Elena no tendría problema en permitirle verlas de vez en cuando.

Pero bajo esas circunstancias, Elena no estaba dispuesta a ceder.

—Hablaré con ella y le dejaré claro que no va a malcriar ni a dañar a mis hijas —aseguró Alejandro.

Al día siguiente, la señora Vargas recibió una llamada de su hijo.

—A partir de hoy, le prohíbo a Bárbara acercarse a Elena, y tú no volverás a acercarte a las niñas.

La señora Vargas sintió que la sangre le hervía.

—¡Lo que Bárbara haga o deshaga no es asunto mío! Y sobre mis nietas... ¿no crees que te estás excediendo? Soy su abuela. Elena las tiene secuestradas y no me deja verlas. ¿Te parece justo?

—No me importa si te parece justo o no. Solo haz lo que te digo —sentenció Alejandro, y cortó la llamada.

A la señora Vargas le dolió el pecho de la rabia, pero sabía que no tenía ningún poder sobre ellos.

Ahí mismo, tomó una decisión: iba a encontrarle el marido perfecto a Sofía. Si no podía controlar a Alejandro y a Elena, ¡al menos se aseguraría de tener absoluto control sobre su hija y su futuro yerno!

Estaba convencida de que, cuando Sofía tuviera hijos, ella los criaría personalmente y esos niños sí la amarían incondicionalmente.

Contaba los días para ver a Elena retorciéndose de arrepentimiento.

Por otro lado, Bárbara no era una mujer que supiera perder con gracia. Furiosa tras ser humillada en casa de Elena, se dedicó a esparcir rumores por toda la alta sociedad de Ciudad del Norte, tachándola de ser una nuera ingrata y desalmada que maltrataba a sus mayores.

Como Elena no perdía el tiempo en esos círculos sociales superficiales, ni siquiera se enteró de las habladurías.

Capítulo 1116 1

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