—La abuela siempre habla mal de mi mamá a escondidas. No quiero ir con ella —dijo Aurora con firmeza.
Alejandro frunció el ceño. Estaba claro que necesitaba ponerle un alto definitivo a su madre.
Esa noche, después de que las niñas se durmieron, Elena le comentó:
—Estoy segura de que tu mamá fue quien mandó a Bárbara. Sigue sin aceptarme. Aunque me da igual si le caigo bien o no, que intente manipular a las niñas a mis espaldas ya es cruzar la línea.
Si la señora Vargas simplemente quisiera pasar tiempo con sus nietas para jugar, sin envenenarles la mente ni enseñarles a odiar a su madre, Elena no tendría problema en permitirle verlas de vez en cuando.
Pero bajo esas circunstancias, Elena no estaba dispuesta a ceder.
—Hablaré con ella y le dejaré claro que no va a malcriar ni a dañar a mis hijas —aseguró Alejandro.
Al día siguiente, la señora Vargas recibió una llamada de su hijo.
—A partir de hoy, le prohíbo a Bárbara acercarse a Elena, y tú no volverás a acercarte a las niñas.
La señora Vargas sintió que la sangre le hervía.
—¡Lo que Bárbara haga o deshaga no es asunto mío! Y sobre mis nietas... ¿no crees que te estás excediendo? Soy su abuela. Elena las tiene secuestradas y no me deja verlas. ¿Te parece justo?
—No me importa si te parece justo o no. Solo haz lo que te digo —sentenció Alejandro, y cortó la llamada.
A la señora Vargas le dolió el pecho de la rabia, pero sabía que no tenía ningún poder sobre ellos.
Ahí mismo, tomó una decisión: iba a encontrarle el marido perfecto a Sofía. Si no podía controlar a Alejandro y a Elena, ¡al menos se aseguraría de tener absoluto control sobre su hija y su futuro yerno!
Estaba convencida de que, cuando Sofía tuviera hijos, ella los criaría personalmente y esos niños sí la amarían incondicionalmente.
Contaba los días para ver a Elena retorciéndose de arrepentimiento.
Por otro lado, Bárbara no era una mujer que supiera perder con gracia. Furiosa tras ser humillada en casa de Elena, se dedicó a esparcir rumores por toda la alta sociedad de Ciudad del Norte, tachándola de ser una nuera ingrata y desalmada que maltrataba a sus mayores.
Como Elena no perdía el tiempo en esos círculos sociales superficiales, ni siquiera se enteró de las habladurías.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Me gustó mucho esta novela, bastantes enemigas tuvo la protagonista, pero me gustó como terminó; me hubiera gustado saber más de como se casó Sofia y en qué terminó Diana. Pero le doy 9 de 10....
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....