Al finalizar la ceremonia de premiación, Bernardo caminó con paso decidido hacia Elena.
Ella terminaba de despedirse de un colega respetado y, al ver que Bernardo se acercaba, no pudo ocultar su sorpresa.
Recordaba perfectamente la actitud displicente que él había tenido hacia ella en el pasado.
Sin embargo, ahora, su mirada parecía reflejar algo muy distinto.
Bernardo tomó la iniciativa y la saludó con entusiasmo.
—Señorita Navarro, tuve la oportunidad de leer su investigación. Es un trabajo verdaderamente excepcional.
—Se lo agradezco mucho —respondió Elena con una inclinación de cabeza.
Bernardo, ansioso por llegar al punto, continuó:
—Lamento que la carga de trabajo me haya impedido concretar nuestra reunión anterior. Tengo entendido que han cerrado un acuerdo con Inteligentia. Me pregunto si sus sistemas realmente están a la altura de sus exigencias. Si en algún momento consideran que necesitan un respaldo más sólido, las puertas de Prisma están abiertas para ustedes.
Elena por fin entendió el motivo de su repentino interés.
No obstante, el rendimiento de los sistemas de Inteligentia era impecable y no veía razón alguna para buscar otras opciones.
Esbozó una sonrisa amable pero firme.
—Agradezco su interés, señor Peralta. Sin embargo, nuestra dinámica de trabajo con Inteligentia es excelente y no tenemos planes de cambiar de proveedor a corto plazo.
Dicho esto, asintió levemente a modo de despedida y se alejó.
Bernardo sintió un nudo en el estómago.
Si hubiera sabido la magnitud del talento de Elena, jamás habría permitido que Ezequiel lo convenciera de perder a una socia de ese calibre.
Tras intercambiar un par de saludos vacíos con otros asistentes, Bernardo abandonó el evento, sumido en sus pensamientos.
Al llegar al estacionamiento, vio a Elena subir al auto de Alejandro.
Una epifanía lo golpeó con fuerza.
¿Acaso la niña con la que su hija se había peleado era la hija de Alejandro y Elena?
En los círculos de la alta sociedad, mantener relaciones en secreto era algo de todos los días.
¿Sería posible que Alejandro y Elena estuvieran juntos y no lo hubieran hecho público?
Elena asintió, dándole la razón.
—Totalmente. Un hombre que tiene tan mal gusto para elegir a sus amigos, a su esposa y a sus socios, de verdad no es alguien con quien me interese trabajar.
***
Mientras tanto, la señora Vargas veía el reportaje sobre el premio de Elena desde la comodidad de su casa, y no pudo evitar sorprenderse.
Diana, que había pasado a cenar, vio las noticias y no pudo ocultar su orgullo.
—Tía, ¿verdad que Elena es increíble?
La señora Vargas dejó el teléfono sobre la mesa e hizo una mueca de desdén.
—Es una más del montón. En Ciudad del Norte sobra gente joven con talento, no tiene nada de especial.
Diana ocultó una sonrisa detrás de su mano.
—Confiese que en el fondo le da un poco de envidia ver lo brillante que es. Después de todo, al principio no daba un peso por ella. Le soy sincera, tía, yo también creía que solo era una cara bonita y la juzgué muy mal. Pero ahora, la admiro profundamente. Elena va a revolucionar la investigación científica y médica en nuestro país. Quién sabe, tal vez en cien años nadie recuerde a las familias Vargas o Carmona, pero el nombre de Elena quedará grabado en la historia por sus aportes.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Me gustó mucho esta novela, bastantes enemigas tuvo la protagonista, pero me gustó como terminó; me hubiera gustado saber más de como se casó Sofia y en qué terminó Diana. Pero le doy 9 de 10....
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....