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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 873

—Viviana, deja que Elena se vaya —dijo Renato—. Si me lastimé por ella, no fue para que sintiera gratitud o culpa hacia mí.

—Tampoco le exigí nada —se quejó Viviana—, solo esperaba que te hiciera compañía.

—Si sigues diciendo esas cosas, no tendré cara para ir a trabajar y enfrentarme a Elena —suspiró Renato.

Luego miró a Elena.

—No le des importancia a lo que dice Viviana. Vuelve a casa, ya es muy tarde.

Elena asintió, se despidió de él y abandonó el hospital.

En el auto, se dio cuenta de que no tenía batería, así que le pasó el teléfono a Bruno para que la ayudara a cargarlo.

Bruno le entregó el suyo.

—El director Vargas le ha llamado varias veces sin éxito, pidió que le devolviera la llamada en cuanto pudiera.

Alejandro había ido esa tarde a inspeccionar las fábricas en Ciudad Jubilee. Le había avisado que llegaría tarde a casa, y a la hora del incidente, le había sido imposible regresar, así que solo pudo llamarla y enviarle mensajes sin parar.

Elena le devolvió la llamada.

—Elena, ¿estás bien? —se escuchó la voz profunda de Alejandro.

—Estoy bien, no me lastimé. Renato recibió el golpe por mí. Estaba esperando en el hospital a que despertara y justo voy camino a casa —respondió Elena.

—Me aseguraré de hacer justicia por esto —dijo Alejandro con una pizca de furia en su tono.

Elena sabía que él daría la cara por ella, así que no dijo mucho más, solo le advirtió:

—Ten cuidado al regresar.

—Lo tendré.

Tras colgar, Elena le preguntó a Bruno:

—¿Qué pasó con la señora Moreno?

Era su madre, la señora Vargas.

Alejandro contestó y escuchó la voz de su madre:

—Alejandro, ¿qué piensas hacer con el asunto de la señora Moreno? Aunque haya actuado mal, no puedes culparla de todo. Desde que enviaste a Mariana al extranjero, ella quedó destrozada y su salud mental se deterioró. Ya que Elena está bien, dile que dé un paso atrás y no presente cargos. Deja que la señora Moreno se vaya al extranjero a acompañar a Mariana y que no vuelvan nunca más.

—Elena casi fue apuñalada por su culpa, ¿por qué habría de concederle el deseo de reunirse con su hija? Me aseguraré de que jamás vuelva a ver a Mariana —respondió Alejandro.

—¿Cómo puedes ser tan cruel? El señor Moreno te salvó la vida en el pasado. Si destruyes a su esposa, ¿qué pensarán los demás de la familia Vargas? —reclamó la señora Vargas, enfadada.

—Si me ablando ahora, cualquiera creerá que puede pisotear a Elena, y no permitiré que eso pase —replicó Alejandro con frialdad.

***

Eusebio Delgado, hermano de la señora Moreno, presentó certificados médicos que probaban la enfermedad mental de su hermana, intentando librarla de los cargos.

Alejandro utilizó los negocios de la familia Delgado como amenaza, obligando a Eusebio a internar voluntariamente a la señora Moreno en un sanatorio psiquiátrico en el extranjero, prohibiendo cualquier tipo de visita.

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