TOMO 2. CAPÍTULO 50. Un odio inolvidable.
Liliana
Me siento como si me hubieran pasado por encima un camión, pero eso no importa ahora. Apenas logro abrir los ojos y mi mente empieza a aclararse, sé que lo único que quiero es estar con Logan. Necesito verlo, sentir que está bien, asegurarme de que no voy a perderlo también a él.
Tengo un huracán de sentimientos desatados y ni siquiera puedo entender por qué. Me siento vulnerable y furiosa, pero sobre todo tengo miedo de que estas cosas que estoy sintiendo por Logan sean reales. ¿Y si de verdad me estoy enamorando del señor Greñitas?
Trato de sentarme en la cama, pero mi cuerpo protesta con un mareo horrible; y por suerte una enfermera entra justo cuando estoy peleando con las sábanas.
—¿Qué cree que está haciendo? —pregunta, cruzando los brazos.
—Lléveme con Logan, por favor —le respondo, pero ella me mira como si le hubiera pedido que me llevara a la luna.
—No puedo hacer eso, señorita. El doctor ordenó que descanse y no debe moverse de aquí hasta que el señor Logan pida verla.
Sus palabras me caen como un balde de agua fría, pero no tengo tiempo para quejarme. Aprieto los dientes y trato de levantarme otra vez, aunque mis piernas se sienten como de gelatina.
—Si no me lleva, iré sola.
—Señora, no puede…
—¡Lléveme, o iré sola! —gruño con impotencia y eso parece ser suficiente para convencerla.
La veo suspirar y poner los ojos en blanco, pero termina cediendo.
—De acuerdo, pero si el doctor me reclama, le diré que fue su culpa.
Asiento y dejo que empuje mi camilla, aunque siento que cada movimiento es una tortura. No sé si es el dolor de mi cuerpo o el de mi corazón, pero siento que algo me está matando más rápido.
Pero cuando estamos a punto de llegar a la habitación de Logan, la voz de Gabriella nos detiene.
—¿Qué están haciendo? Liliana, no deberías estar aquí.
Le hago un gesto con la mano para que se calle. No tengo fuerzas para discutir con ella ahora.
—Por favor, Gabriella, solo quiero ver a Logan y…
Ella frunce el ceño, y la veo mirar a todos lados, como si intentara buscar una salida, pero desde mi camilla puedo escuchar lo que pasa dentro de la habitación de Logan y entiendo que ese mal rato es el que quiere evitarme.
Le hago un gesto a la enfermera para que se vaya y otro a Gabriella para que haga silencio, y las dos escuchamos la discusión sin movernos.
—¡¿Cómo pudiste hacer algo así, Gemma?! —grita Logan, con la voz llena de furia; y el corazón me da un vuelco, porque nunca lo había escuchado tan enojado.


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