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IMPERDONABLE romance Capítulo 159

TOMO 3. CAPÍTULO 159. Recuerdos antes de la batalla

Liliana

Veo que Logan se muerde el labio inferior, como si estuviera evaluando qué decir o qué hacer. Después de un momento, levanta la mirada y me pide media hora.

—¿Media hora para qué? —le pregunto, cruzándome de brazos con una sonrisa divertida.

—Para estar a la altura. —Su respuesta es inmediata, pero el tono es algo más suave, como si intentara seguirme el juego.

—¿Te vas a hacer la manicure o qué? —bromeo, arqueando una ceja, pero Logan suelta una risa ligera y menea la cabeza.

—No. Pero te ves increíble, Lili, ni siquiera pretendas que no lo sabes. Va a ser difícil igualar eso. —Su mirada recorre mi vestido con la misma intensidad de siempre, esa que hace que me tense, porque siento que puede verme más allá de lo que quisiera—. Ven a la casa, no quiero que te quedes aquí afuera, vamos.

—Está bien —Consiento y trato de sonar neutral, pero algo en sus palabras me hace bajar la guardia por un segundo.

Logan hace un gesto hacia las camionetas antes de subirse de nuevo a su caballo, y la escolta se dirigen hacia la entrada principal. Podría quedarme aquí sentada, pero la curiosidad me gana, así que me bajo del vehículo y rodeo la casa despacio, buscando entre los recovecos del jardín esa maceta que está perfectamente cuajada de fresas y de la que, a pesar de todo, parece que Logan nunca se deshizo.

Respiro hondo y trato de no pensar en lo hermoso que llegó a ser conmigo a veces, y de repente escucho una voz que me llama desde la casa. Reconozco a Anthony, que es el primero que me recibe en el salón principal. Está hablando con Christian cerca de la chimenea, pero el hermano menor de Logan solo me saluda con un gesto rápido de la cabeza, casi nervioso. Anthony, en cambio, deja lo que está haciendo, se acerca con pasos decididos y me da un abrazo.

—¡Liliana! Me alegra verte de vuelta. —Su tono es cálido y me hace sonreír. Anthony siempre ha tenido esa habilidad de hacer que todo parezca menos complicado, incluso en situaciones como esta.

—Gracias, Anthony. Es bueno verte también.

—¿Vienes a…? Bueno, estás muy linda, ¿tienes una cita con Logan?

—Solo es trabajo y… digamos que algunos intereses comunes —respondo.

Hablamos un poco sobre cosas triviales, pero mi atención se distrae cuando veo a Gemma aparecer por uno de los pasillos. Por un momento, sus ojos se encuentran con los míos, y parece congelarse, pero en cuestión de segundos, gira en redondo y desaparece como si hubiera visto un fantasma.

—No te preocupes por ella. —Anthony sigue mi mirada y suspira—. Solo es su muy personal forma de manifestar vergüenza.

—¿Vergüenza? —repito, aunque en realidad no estoy sorprendida.

—Sí. No creo que sepa cómo enfrentar el hecho de que te debe demasiadas disculpas… como todos nosotros. Dale tiempo.

Asiento, aunque no estoy segura de que el tiempo sea suficiente para arreglar todo lo que se rompió. Pero después de un rato el sonido de pasos firmes en la escalera me saca de mis pensamientos. Giro la cabeza hacia la entrada del salón, y ahí está Logan, bajando con una seguridad que me recuerda exactamente por qué alguna vez pensé que él era indestructible.

Lleva un traje oscuro, perfectamente ajustado, con un porte que roza lo intimidante. Lleva el cabello peinado hacia atrás y la barba perfectamente delineada; y por un momento pienso que es el mismo hombre al que conocí: el que dominaba cualquier habitación con solo entrar.

—¿Te pusiste zapatos con tacones o la ducha tenía abono? —bromeo cuando lo tengo frente a mí, tratando de aligerar el momento—. Porque juro que creciste.

Logan sonríe con un puchero coqueto y se encoge de hombros.

—Tal vez. O tal vez solo me siento más alto cuando estoy contigo.

TOMO 3. CAPÍTULO 159. Recuerdos antes de la batalla 1

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