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IMPERDONABLE romance Capítulo 186

TOMO 3. CAPÍTULO 186. Caminos divididos

Logan

La cena familiar es tranquila, pero no deja de ser emocionante para mí. Ver a Liliana hablando con Gemma mientras cada una carga a un bebé es un espectáculo que podría mirar toda la vida. Mi hermana parece estar encontrando su lugar en esta familia, y no puedo evitar sentirme agradecido por tenerla aquí, sana y con nosotros.

Las conversaciones van y vienen en torno al futuro, Beri y Kolya están felices de que por fin esta aventura haya terminado, porque seguro que muy pronto tendrán la siguiente, y sé que Liliana no puede evitar el puchero de tristeza porque los extrañará.

Arthur ya hizo su declaración de que se queda y llega el turno de mi familia de decidir qué hacer en adelante.

Nadie pregunta por Anthony. Lo sucedido se explicó una sola vez y cada uno está haciendo el duelo a su manera, pero por suerte este es un espacio para sanar y seguir adelante.

Cuando le pregunto a Vincent por sus planes se aclara la garganta y todos dirigimos nuestra atención hacia él.

—Creo que es hora de que deje la hacienda en tus manos de nuevo, Logan —dice, con una seriedad que no es típica en él—. Tengo que hacer un viaje… un poco especial.

Frunzo el ceño porque espero que no siga Wyoming, pero al final no tiene que decirlo, porque todos sabemos que tarde o temprano iba a pasar. Vincent tiene mucho que arreglar en su vida y no lo hará mientras siga escondiéndose de todo aquí en California.

—¿Cuándo te vas? —pregunto con un suspiro.

—En un par de semanas. Lamento no poder seguir ayudando con la hacienda, pero creo que si Christian se pone las pilas podría llevar muy bien la responsabilidad —asegura Vincent y veo a mi hermano menor negar con vehemencia.

—¡Oye, no seas flojo! —lo acuso—. No es como que vayas a entrar de peón raso, te vienes como administrador.

Pero aun así su respuesta es una negativa.

—No es por eso, idiota —rezonga aunque es evidente que está nervioso por lo que va a decir—. Estaría feliz de ser peón raso aquí pero… quiero asumir otro tipo de responsabilidad.

—¿Tú también te vas? —pregunto, sintiendo que apenas estamos reuniéndonos y ya cada uno está planeando cómo marcharse.

—Sí, pero por razones diferentes. —Christian sonríe de lado, con ese aire tranquilo y confiado que siempre lo ha caracterizado—. Ya me divertí lo suficiente, y creo que ya es hora de que me ponga serio con mi vida, así que me mudaré a Nueva York.

—¿A Nueva York? ¿Qué vas a hacer allá?

—Pues voy a empezar a usar de una vez por todas la costosísisisisisísima carrera que estudié. Voy a trabajar en Wall Street —dice como si fuera la cosa más obvia del mundo y no puedo evitar reírme.

—¿Tú? ¿En Wall Street? —lo increpo y no es por falta de confianza, sino porque mi hermano pequeño es como un huracán, cuando llegue a Wall Street siento que derribará toda la calle… con los mercados financieros incluidos.

—Sí, Logan. Alguien tiene que hacer dinero en serio en esta familia. —Se inclina hacia atrás en su silla, con esa sonrisa arrogante que se toma todo en broma y yo le levanto los pulgares.

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