Entrar Via

IMPERDONABLE romance Capítulo 44

CAPÍTULO 44. El despertar del ogro

Logan

Apenas abro los ojos, la luz me golpea como un martillo. El mundo está borroso, las voces se escuchan lejanas, y mi cuerpo pesa como si lo hubieran rellenado de plomo. Trato de moverme, pero un dolor sordo me recorre el pecho.

¿Dónde estoy?

Parpadeo un par de veces hasta que mi visión se aclara, pero el mareo y la niebla siguen ahí. Lo primero que veo es un techo blanco, y lo segundo, una figura sentada al lado de mi cama.

—¿Liliana? —susurro, todavía con la voz pastosa por la anestesia.

—Soy yo, amor, Carolina. Soy Carolina.

El impacto es inmediato. Mis pensamientos se detienen en seco, como si hubiera chocado contra una pared de ladrillos. ¿Carolina? Esto no tiene sentido. Todavía debo estar soñando. Sí, eso es. Esto debe ser un sueño inducido por la anestesia, porque la presencia de Carolina no tiene ningún sentido en mi realidad de post operación.

Pero cuando pestañeo de nuevo y con más fuerza, todavía sigue ahí. Carolina LaRosa, con su porte altivo, su cabello perfectamente arreglado, y ese rostro que parece esculpido por un artista. Me toma la mano y comienza a acariciarla con una ternura que no reconozco.

—Todo está bien, Logan. Ya pasó. Han sido dos días muy largos, pero por fin estás bien —suspira con dramatismo que sí logro reconocer. ¡Joder, es Carolina! ¡Y está aquí!

Pero… ¿Por qué dice…? Dos días. ¿Qué demonios significa eso…?

—¿Dos días? —pregunto y mi voz es apenas un susurro. Mi garganta está seca, como si hubiera estado comiendo arena, pero no me importa.

—Sí. Dos días desde la operación, cariño. Estabas tan débil que me preocupaste, y no despertabas.

Mi cabeza sigue nublada, pero una pregunta urgente se abre paso entre la niebla.

—¿Dónde está Liliana? —insisto y ella niega.

—Soy Carolina, amor, Carolina…

—¡Que sí, joder, ya sé quién eres! ¡Lo que estoy preguntando es dónde está Liliana! —la interrumpo y el cambio en su rostro es inmediato.

Su expresión dulce y cuidadosa se endurece, y veo esos inconfundibles destellos de furia en sus ojos.

—¡¿Cómo puedes preguntarme por esa campesina zarrapastrosa?! —escupe, retirando su mano de la mía como si yo hubiera dicho algo repugnante.

—¿Qué? —balbuceo, todavía tratando de entender lo que está pasando.

—¡No sé cómo pudiste cambiarme por ella, Logan! ¡Es absurdo! ¡Y por supuesto que pensé que todo era un error, alguna clase de malentendido cuando Gemma me llamó para contármelo porque…! ¡Pues porque no podía creerlo! ¡Y mucho menos después de verla! ¿Tú? ¿Con esa mujer? ¡Por Dios dime que es mentira!

Pero quizás por la anestesia o quizás por sus gritos, mis oídos empiezan a zumbar y la rabia comienza a abrirse paso a través del sopor. Me siento extraño, pesado, pero mi mente empieza a aclararse lo suficiente para darme cuenta de todo lo que esta mal aquí.

—Carolina, busca a Esteban, ahora… no me siento bien… —le ordeno con un hilo de voz, como si de verdad estuviera a punto de ponerme grave, porque sé que es lo único que me conseguirá lo que quiero—. Creo que me voy a poner mal…

Ella se apresura a llegar a mí cuando ve mi expresión, y me arregla las sábanas con torpeza.

—¡Ay, por Dios, Logan…! Quédate tranquilo, amor. No quiero que te alteres —dice con evidente preocupación antes de ir hacia la puerta.

La escucho hablar con alguien afuera; y reconozco la voz de Gemma, chillona y exagerada.

—¡Esteban! ¡Venga rápido! Logan no se siente bien —grita y pocos segundos después Esteban entra a la habitación, con Gemma pisándole los talones.

CAPÍTULO 44. El despertar del ogro 1

CAPÍTULO 44. El despertar del ogro 2

CAPÍTULO 44. El despertar del ogro 3

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: IMPERDONABLE