Entrar Via

IMPERDONABLE romance Capítulo 41

CAPÍTULO 41. Una noche para recordar

Logan

Siento un escalofrío recorrerme cuando sus manos comienzan a deslizarse por mi abdomen, rozando el borde de mis pantalones. Apenas un roce y ya estoy tenso, maldiciendo internamente porque mi cuerpo me traiciona en segundos. Mi erección es tan evidente que no puedo ignorarla, y menos el hecho de que Liliana ni siquiera sabe el poder que tiene sobre mí en este momento.

—¿Te gusta, Señor Greñitas? —pregunta, susurrándome al oído, con ese tono que es mitad deseo y mitas vergüenza.

—El Señor Greñitas está al borde la combustión espontánea —gruño solo para verla sonreír.

De verdad es mejor si ninguno de los dos piensa ahora mismo, al menos yo solo disfruto mientras sus manos continúan explorando. No me baja el pantalón todavía todavía, pero la presión de sus caricias es suficiente para que esté a punto de perder el control. Mi respiración se acelera y siento una mezcla de frustración y rendición. Sé que estoy cayendo.

—¿Sabes que tienes ventaja, no? —digo, cerrando los ojos mientras intento recuperar algo de control.

—Eso no puede ser cierto… —responde con una risa nerviosa antes de que le dé la vuelta sin esfuerzo para ponerla sobre mí.

Ni siquiera intenta resistirse. Sus manos se entrelazan detrás de mi nuca, y nuestras bocas se encuentran en un beso que es fuego puro. Estoy perdido, totalmente perdido, y por una fracción de segundo, esa voz cínica en mi mente me susurra que la quiero. La quiero como un idiota y ni siquiera sé cuándo empezó. Así que todo el maldito drama de antes ha sido para nada.

Su boca sigue bajando, dejando un rastro de besos sobre mi pecho. Sus dedos recorren con un ligero temblor los surcos de mis abdominales, explorando cada centímetro como si estuviera reclamando lo que es suyo. Entonces, como por arte de magia, mis pantalones desaparecen y su tacto caliente contra el aire frío me eriza la piel.

¡Esto no puede estar pasando!

—¿Estoy soñando? —murmuró.

—Nop, solo te estoy cuidando… algo así como cuando tú cuidaste de mí —responde y sé que se refiere a l…

—¡Jesús!

Miro hacia abajo, tratando de procesar lo que estoy sientiendo, pero cualquier pensamiento coherente se desvanece en el momento en que su boca me envuelve por completo.

—Mierda… —jadeo, agarrándome de las sábanas o saldré… volando.

La sensación es un maldito torbellino: su lengua, su calidez, su humedad, y esa presión que me deja sin aliento. No tengo ni idea de cómo lo hace, pero su boca alrededor de mi mimbro es una locura. Sus labios se ajustan con precisión mientras traga más, más hondo, más profundo, despacio al principio, como si estuviera intentando acostumbrarse a mí… sin morir en el intento.

CAPÍTULO 41. Una noche para recordar 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: IMPERDONABLE