TOMO 3. CAPÍTULO 176. Todo atrás
Logan
Mi corazón late tan rápido que parece que va a explotar. Mis ojos están fijos en Ryker mientras apunta la pistola al pecho de Liliana. Cada segundo que pasa siento que se me escapa la vida. No puedo dejar que le haga daño, pero tampoco puedo perder el control. Si él siente un mínimo de debilidad de mi parte, lo hará, la matará.
Mis palabras son una apuesta peligrosa, pero están funcionando. Veo la duda en su mirada, su respiración agitada. Ryker es una rata, una cucaracha que siempre encuentra una grieta para meterse. Él no quiere morir, eso lo sé con certeza.
Me giro hacia Ranger, que está inmóvil, como un depredador listo para atacar, pero apenas doy la orden veo al médico alejarse de Liliana y levantar las manos.
Su voz es un chillido que llena la habitación y los hombres de Ranger no esperan ni un segundo ni una orden. Se acercan a él con pasos firmes, le quitan la pistola de un tirón y, sin decir una palabra, le dan un golpe tan fuerte que Ryker cae al suelo como un saco de papas. Uno de ellos lo patea en el estómago, haciendo que gima de dolor, pero yo no puedo concentrarme en eso.
Solo sé que lo inmovilizan con unas ataduras rápidas, lo mismo que a Carolina; pero mi atención está completamente en Liliana. Corro hacia ella con el cuerpo lleno de desesperación y alivio al mismo tiempo. Está viva, está aquí conmigo, eso es todo lo que importa.
—Los niños están bien —le digo mientras me inclino hacia ella porque sé que, de todo lo que podría decirle en este momento, eso es lo único que le interesa escuchar de verdad—. Nuestros hijos están a salvo. Están a salvo. Están con Arthur, de camino al hospital con una escolta que es un ejército, te lo aseguro. ¿Quieres hablar con él?
Lili asiente entre lágrimas y yo marco al número de Arthur. Inmediatamente contesta y le paso a Liliana, que llora sin poder evitarlo al escuchar que sus hijos ya fueron revisados por el pediatra y que están bien. Pasan algunos minutos mientras habla con él y yo solo sonrío con alivio porque ahora va a resultar que hasta le voy a agarrar cariño al inglés descarado ese.
Cuando por fin la llamada se termina la envuelvo en mis brazos, lista para llevármela de allí, pero ella me detiene con un gesto desesperado.
—¡No, Logan!... No me voy a levantar de aquí —asegura y yo me congelo por completo, incapaz de entender lo que acaba de decir.
—¿Qué? —pregunto mirándola a los ojos—. ¿De qué estás hablando? ¡Lili, tenemos que salir de aquí!
Pero la veo negar con la cabeza, y sus ojos están plagados de algo que no logro descifrar. No es miedo, no es alivio. Es algo más profundo, más oscuro.
—No puedo irme todavía. No hemos terminado.
—¿Qué quieres decir? —insisto evidentemente confundido y ella me mira directamente a los ojos con la mandíbula tensa.
—Ryker me dijo que viene alguien más. El hombre que trató de matarte. El que provocó tu accidente con el caballo. Ese hombre está viniendo, Logan.
Sus palabras son un golpe directo a mi pecho. El aire se me escapa mientras la realidad de lo que dice se asienta en mi mente.
—¿Estás segura? —pregunto apenas en un susurro y la veo asentir con expresión decidida.
—No quiero que esto siga persiguiéndonos. Tenemos que terminar con esta pesadilla de una vez por todas.

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