Entrar Via

IMPERDONABLE romance Capítulo 136

TOMO 3. CAPÍTULO 136. Un deja vú

Logan

Escucho voces en mis sueños, pero no puedo distinguirlas con claridad. Me siento como si estuviera atrapado en un limbo entre la vigilia y el sueño. La sensación es extraña, como si el mundo a mi alrededor fuera de neblina y mi cuerpo fuera como un peso gelatinoso que no logro mover de ninguna forma.

De repente, en medio del sueño, creo que reconozco una voz. Es Liliana. Su tono es agudo, como si estuviera luchando con alguien… conmigo. Me siento incómodo, quiero levantarme, abrir los ojos, pero no puedo. Hay algo que me detiene, tal vez el dolor o el mareo, no lo sé.

Ella está debajo de mí… creo… como si intentara liberarse… y luego otra mujer aparece. No sé quién es, pero su voz es juguetona, burlona.

“¡Uff, pero qué bien se ve el condenado sin camisa!” La mujer ríe. “Es muy sexy, entiendo por qué te gusta tanto”

Liliana responde con frialdad mientras gruñe de impotencia.

“Cállate y ayúdame, Beri. Yo nunca he dicho que me guste”

“Ah, verdad. No lo has dicho, no…”

Una oleada de incomodidad recorre mi cuerpo cuando siento que me giran. Estoy demasiado confundido, demasiado débil para comprender lo que está pasando, pero la mujer sigue hablando, aunque no entiendo bien lo que dice.

“¡Ay, ya se le quitó lo bonito!” —Su tono es burlón—. “Tiene demasiadas cicatrices en el torso, parece costurita.”

Liliana responde, esta vez más calmada, pero se nota que está cansada.

“Pensé que se las cubriría con tatuajes...”

Después de eso, todo se apaga.

No sé qué pasa.

Ya no siento nada.

Solo una oscuridad lenta y dolorosa. Una que sigue hasta que me despierto, aunque solo después de abrir los ojos entiendo por qué.

Siento como si todo mi cuerpo estuviera pegado al colchón con algún pegamento industrial. Mi cabeza está a punto de estallar, y un dolor punzante recorre cada rincón de mi abdomen. Me cuesta un momento darme cuenta de que estoy en alguna habitación en casa de Liliana. Es grande, lujosa incluso, pero de alguna manera impersonal, como si no tuviera alma, así que no debe ser la suya. La luz entra débilmente por una ventana y, por un segundo, comprendo que ya es de noche.

Me siento con esfuerzo, intentando despejarme un poco, pero el mareo no me deja pensar con claridad. Siento una sed brutal y un cansancio inexplicable. Miro a mi alrededor, pero mi teléfono está junto a mí, sin carga. ¡Mierd@! Vincent debe estar desquiciado tratando de localizarme. Me fui antes de que pudiera detenerme… ¡Joder lo dejé tirado en un maldito pueblo a dos horas! Debe querer matarme.

TOMO 3. CAPÍTULO 136. Un deja vú 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: IMPERDONABLE