El rostro de Liana perdió todo su color.
El lugar donde le había entregado ese frasco a su cómplice era un punto ciego.
¿De dónde demonios había salido esa grabación?
La señora Vargas, Paloma, se puso de pie de un salto.
Miró a la novia con los ojos muy abiertos; la sorpresa inicial dio paso a una furia asesina.
¡Ella fue quien ordenó que me drogaran!
Liana había tenido el descaro de incitarla a pelear con Elena, haciéndose pasar por su aliada, mientras por la espalda intentaba envenenarla.
Había sido una completa estúpida al confiar en ella.
Oihana Ruiz, que estaba sentada en la primera fila justo al lado del altar, se encogió en su asiento y comenzó a deslizarse disimuladamente hacia atrás.
Ella era la persona más cercana a Liana, e incluso la había ayudado a organizar el banquete.
Pero con esa bomba estallando, su única opción era fingir demencia y alejarse de ella lo más rápido posible.
La pregunta que flotaba en el aire era: ¿Quién había filtrado el video?
Pero la grabación aún no terminaba.
Liana gritaba como histérica ordenando que apagaran las pantallas, pero la imagen cambió. Esta vez apareció una enfermera con el rostro bañado en lágrimas.
Mirando a la cámara, confesó con voz temblorosa:
—Fui yo... yo cambié la inyección que le causó el paro a la señora Ofelia. Pero Liana me obligó. Amenazó con destruir a mi familia si no lo hacía. Yo no quería matarla, ¡ella me obligó!
Las piernas de Liana le fallaron y estuvo a punto de colapsar.
A su lado, Leonardo cambió de actitud drásticamente. Su expresión de amor se transformó en una máscara de repulsión.
Él siempre supo que Liana era una mujer ambiciosa y calculadora.
Pero como ella siempre le había jurado amor incondicional y lo había ayudado a escalar en los negocios, él encontraba esa faceta suya «encantadora».
Pero descubrir que dormía con una asesina sin escrúpulos, una víbora que no dudaba en quitar vidas para conseguir lo que quería... eso lo llenó de un terror y arrepentimiento absolutos.
Esa mañana, Leonardo se había despertado sintiéndose el dueño del mundo. Se jactaba de estar desposando a una mujer joven, bella y obediente, algo que inflaba su frágil ego.
Ahora, todo estaba reducido a cenizas.
Había quedado como el hazmerreír de todo el país.
Incapaz de soportar la vergüenza de ver a su esposa ensangrentada y humillada en el suelo, dio media vuelta y abandonó el salón a zancadas.
La «boda del año» se había convertido en un circo grotesco. Los invitados, habiendo presenciado el escándalo del siglo, comenzaron a murmurar entre ellos y a abandonar el lugar rápidamente.
Cuando Liana abrió los ojos en el hospital, dos agentes de policía ya la estaban esperando para esposarla.
No solo enfrentaba cargos por el homicidio de Ofelia y el intento de asesinato de Paloma, sino que había una montaña de evidencias adicionales en su contra.
Alejandro había entregado personalmente un expediente completo a la fiscalía.
Las pruebas demostraban que Liana había hackeado el laboratorio de Elena, orquestando el falso escándalo de plagio que destruyó su reputación y le causó pérdidas económicas millonarias.
Además, el expediente detallaba cómo, durante su estadía en Ciudad del Río, Liana había contratado matones para acosar a Elena, enviarle arreglos florales bañados en toxinas y sobornar al personal para envenenar el agua potable de su casa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Me gustó mucho esta novela, bastantes enemigas tuvo la protagonista, pero me gustó como terminó; me hubiera gustado saber más de como se casó Sofia y en qué terminó Diana. Pero le doy 9 de 10....
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....