Alejandro le dio un tierno beso en la frente.
—Ahora que estás en Ciudad del Norte, puedo traerte uno todos los días si quieres.
Antes siempre había querido llevarle la auténtica comida de Ciudad del Norte, pero cuando ella vivía en Ciudad del Río, los alimentos perdían su frescura después de tanto tiempo en el trayecto.
—Al principio pensé que no me acostumbraría a estar aquí, pero después de un tiempo, me di cuenta de que me gusta bastante —comentó Elena mientras comía.
En Ciudad del Río hacía calor casi todo el año, los inviernos eran suaves y jamás había nevado.
Aunque en Ciudad del Norte el clima era mucho más frío, las estaciones estaban bien marcadas. Cuando empezó el invierno, incluso armó un muñeco de nieve con Aurora y se divirtieron muchísimo.
La pequeña Aurora también decía que Ciudad del Norte era más divertida y se adaptó aún más rápido que ella.
A pesar de que Elena aseguraba que le gustaba su nueva vida, Alejandro seguía sintiendo que estaba en deuda con ella.
Ella había crecido en Ciudad del Río, sus seres queridos y amigos cercanos estaban allá. El haberse mudado a Ciudad del Norte con él era, a fin de cuentas, un sacrificio que había hecho por la familia.
Alejandro la abrazó con ternura.
—Sobre lo que te mencioné antes... de hacer la notarización de bienes compartidos para que todos mis activos pasen a ser nuestros bienes matrimoniales. ¿Cuándo tienes tiempo para ir conmigo?
Elena dejó escapar una ligera risa al escucharlo.
—¿Tu mamá no se pondrá furiosa?
—Ella no puede meterse en mis decisiones —respondió Alejandro.
Desde que tomó las riendas del Grupo Vargas, él mismo había labrado su propio camino.
Mientras la señora Vargas no le pusiera trabas, era más que suficiente.
Elena sintió que, si se negaba, Alejandro podría empezar a dudar de sus sentimientos, así que asintió con una sonrisa.
—De acuerdo. El próximo martes por la tarde tengo libre, te acompañaré.
A la mañana siguiente, Elena salió de casa rumbo al seminario.
Al llegar al lugar del seminario, Elena mostró su invitación electrónica al personal de la entrada.
Tras confirmarla, la dejaron pasar.
En ese momento, escuchó a una mujer a sus espaldas murmurando:
—Escuché que los organizadores invitaron a una chica muy joven a dar un discurso. ¿Será que tiene talento de verdad o llegó ahí por influencias?
—Ni idea. En este seminario solo invitan a académicos de gran prestigio. Ni siquiera los dos mayores expertos de nuestro laboratorio fueron calificados para hablar. Me pregunto quién será su patrocinador para conseguirle este espacio. Esa muchacha no tiene vergüenza, hace lo que sea con tal de ganar fama.
El miembro del personal que le acababa de revisar la invitación no pudo evitar lanzar una mirada furtiva hacia Elena.
Todos habían visto la lista de ponentes y sabían que ella era una de las invitadas.
Las chicas tenían razón: Elena era demasiado joven, seguramente había algo turbio detrás.
Aunque, siendo tan hermosa, tampoco era de extrañar que hubiera encontrado a un hombre poderoso dispuesto a gastar fortunas en ella.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Me gustó mucho esta novela, bastantes enemigas tuvo la protagonista, pero me gustó como terminó; me hubiera gustado saber más de como se casó Sofia y en qué terminó Diana. Pero le doy 9 de 10....
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....