Elena asintió.
A la mañana siguiente, cuando el director de la fábrica se enteró de lo sucedido, se quedó pálido de la impresión. Enfurecido, le dio una patada al guardia, lo despidió en el acto y llamó de inmediato a la policía.
La lluvia por fin había cesado. Elena, sin ganas de perder más tiempo en ese lugar, se dirigió junto a Bruno hacia el estacionamiento.
El suelo era un lodazal lleno de charcos. A pesar de que sus impecables zapatillas blancas se hundían en el fango, ella no frunció el ceño ni una sola vez.
Renato caminaba detrás de ella, sin poder apartar la mirada. Definitivamente, esa mujer era excepcional.
Todas las mujeres hermosas que él conocía eran como princesitas delicadas. Rara vez se encontraba con alguien tan inteligente, resistente y dispuesta a soportar las incomodidades del trabajo sin quejarse.
Por primera vez en mucho tiempo, sintió cómo una chispa de genuino interés se encendía en su interior.
Sin embargo, se obligó a reprimir esa emoción rápidamente.
Al llegar a la ciudad, Renato y Elena tomaron caminos distintos.
En el trayecto, su teléfono sonó. Era Viviana.
—...¿Así que anoche fueron juntos a las afueras y se quedaron a dormir allá? —la voz de su prima sonó incisiva—. ¿Por qué no aprovechaste la oportunidad? Renato, eres un hombre atractivo, siempre has tenido mucho éxito con las mujeres. Si te lo propones en serio, estoy segura de que podrías conquistar a Elena.
Viviana no soportaba la idea de que la hija de Bianca viviera feliz.
Si Renato lograba destruir el matrimonio de Elena y Alejandro, sería el golpe perfecto.
Al recordar la cautivadora expresión de Elena la noche anterior, el corazón de Renato volvió a acelerarse, traicionándolo.
Él estaba profundamente agradecido con su prima por haber financiado sus estudios universitarios y su posgrado en el extranjero. Por eso, estaba dispuesto a ayudarla en lo que pudiera.
En un principio, su plan era solo coquetear con Elena, un juego de seducción para enredarla.
Pero nunca imaginó que sería él quien terminaría cayendo primero en la trampa.
Frustrado, Renato se alborotó el cabello, prefirió no decir nada más y colgó la llamada.
***
Cuando Elena llegó a casa, ya eran las diez de la mañana.
Alejandro aún no se había marchado a la oficina.
Cuando la pequeña Aurora despertó y vio que tanto su papá como su mamá estaban en casa, empezó a dar saltitos de alegría por toda la sala.
Al mediodía, después de almorzar, aunque la niña no quería que se fueran, se despidió de sus padres con mucha madurez.
Una vez en la oficina, Diana no tardó en acercarse al escritorio de Elena.
—Me enteré de que anoche casi ocurre una desgracia en la fábrica de equipos, ¿es cierto? —preguntó en voz baja.
Elena asintió.
—Por suerte Bruno actuó rápido y logró atrapar al sujeto.
Diana se inclinó un poco más, en actitud de confidencia.
—Hace tiempo agregué a mis contactos al asistente del director de esa fábrica. Me acaba de contar el chisme de que a ese hombre le rompieron los dos brazos. Dime la verdad, ¿Alejandro tuvo algo que ver con eso?
Elena la miró, verdaderamente asombrada.
—¿Cómo puedes pensar algo así? Alejandro no es un hombre violento; es todo un caballero, siempre ha sido muy dulce y comprensivo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Me gustó mucho esta novela, bastantes enemigas tuvo la protagonista, pero me gustó como terminó; me hubiera gustado saber más de como se casó Sofia y en qué terminó Diana. Pero le doy 9 de 10....
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....