El director de la fábrica les propuso pasar la noche en los dormitorios vacíos del personal y esperar a que parara de llover para marcharse al día siguiente.
Elena también temía que la fuerte tormenta provocara algún accidente en la carretera, así que aceptó sin dudarlo.
Caminaron junto al director hacia la zona de los dormitorios.
Como los alquileres en esa zona industrial eran económicos, muchos de los empleados casados rentaban casas por su cuenta cerca de la fábrica, lo que dejaba varias habitaciones de la empresa completamente desocupadas.
Elena eligió la que se veía más limpia. Sin embargo, al observar la cerradura de la puerta, frunció un poco el ceño; no parecía muy resistente.
Al ver su expresión de preocupación, Renato se ofreció rápidamente:
—Me quedaré en la habitación de al lado. Si necesitas algo o pasa cualquier cosa, solo llámame.
—No es necesario, descansa bien —respondió Elena con cortesía.
En ese instante, Bruno salió de entre las sombras del pasillo y miró a Renato.
—Yo me encargaré de proteger a la señorita Navarro —aseguró con voz firme.
Renato parpadeó, sorprendido. No se esperaba que Elena llevara guardaespaldas a un viaje de trabajo. Supuso que su esposo debía haberlo organizado; era evidente que se querían muchísimo.
—Entonces no molesto más. Me retiro a mi habitación —murmuró Renato, sintiéndose un poco fuera de lugar, y entró al cuarto contiguo.
Una vez solos, Elena se dirigió a su escolta:
—Bruno, hay otra habitación libre al lado. Tú y Leandro pueden quedarse allí a descansar esta noche. Si surge algo, los llamaré por teléfono.
—Leandro y yo haremos turnos para vigilar la puerta —respondió Bruno, inflexible—. Este lugar está demasiado apartado. Si llega a ocurrir algún percance, no tendríamos cara para darle explicaciones al director Vargas.
Al ver su determinación, Elena no tuvo más remedio que acceder:
—De acuerdo.
Por la noche, Elena llamó a Alejandro para ponerlo al tanto de la situación.
—El viento está muy fuerte esta noche, hiciste bien en quedarte —la tranquilizó él—. Con Bruno y Leandro protegiéndote, puedes estar tranquila. Tampoco te preocupes por Aurora, yo me encargaré de hacerla dormir.
Saber que Alejandro estaba en casa cuidando a su pequeña le quitó un enorme peso de encima a Elena.
El sonido de la lluvia y el viento azotando las ventanas era ensordecedor. Elena se aseguró de que todo estuviera bien cerrado, revisó algunos documentos de trabajo y, a las doce y media, se preparó para dormir.
De pronto, el crujido de unos pasos acercándose a su puerta la paralizó.
—¿Te equivocaste de piso? ¿En serio crees que voy a tragarme esa coincidencia? ¿Y tu llave, por casualidad, también abría mi puerta?
Al ver que su absurda mentira no funcionaba, el guardia perdió los estribos y empezó a escupir veneno:
—¡Y qué si entré a propósito! Eres una mujer joven, vienes a un lugar tan apartado en medio de la nada con un hombre y manejas un auto de lujo... ¡Quién sabe qué mañas usas para ganar dinero! Solo quería divertirme un rato contigo. ¿Qué pasa? ¿Otros hombres pueden jugar contigo y yo no?
Al escuchar semejante asquerosidad, Bruno no lo pensó dos veces: le soltó un puñetazo directo a la mandíbula que le voló los dientes frontales.
Con la boca llena de sangre, el guardia finalmente sintió el verdadero terror y no se atrevió a soltar ni una palabra más.
Renato había imaginado que Elena estaría temblando de miedo y presa del pánico, pero para su sorpresa, ella se mantuvo imperturbable durante todo el incidente.
Sin inmutarse, Elena miró a Bruno:
—Átalo bien. En cuanto amanezca llamaremos a la policía y se lo entregaremos. Por la habilidad que tiene para forzar cerraduras, no me sorprendería que tenga antecedentes. Que investiguen su historial.
—Entendido —asintió Bruno.
Al ver que Elena no necesitaba ser consolada, y sintiéndose un poco frustrado por haber tenido el sueño tan pesado y no haber sido de ninguna ayuda, Renato se rascó la nuca con incomodidad.
—Bueno... entonces volveré a descansar —murmuró, dándose la vuelta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Me gustó mucho esta novela, bastantes enemigas tuvo la protagonista, pero me gustó como terminó; me hubiera gustado saber más de como se casó Sofia y en qué terminó Diana. Pero le doy 9 de 10....
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....