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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 832

Leonardo miró a Yolanda. Verla bañada en lágrimas y muerta de miedo le estrujó el corazón con una mezcla de emociones.

Recordó a la niña dulce y tierna de su infancia, esa pequeña que siempre lo seguía a todas partes. Resultaba impensable que la envidia la hubiera arrastrado a cometer un error tan garrafal.

Al notar el silencio de su hermano, Yolanda sintió que los recuerdos de su niñez la golpeaban de repente.

En aquellos días, solían jugar en el jardín. Leonardo le atrapaba mariposas y siempre buscaba la flor más hermosa para dársela.

Si ella tropezaba, él corría alarmado, la ayudaba a levantarse, soplaba sus raspones con delicadeza y la consolaba para que dejara de llorar.

En las cálidas noches de verano, se recostaban sobre el césped a mirar las estrellas. Leonardo le contaba historias fascinantes y ella lo escuchaba embelesada, hasta quedarse profundamente dormida junto a él.

Habían sido tiempos llenos de calidez y luz.

—Leo, ¿te acuerdas de cuando éramos niños? —sollozó Yolanda, aferrándose a la nostalgia—. Éramos tan felices... Siempre me cuidabas, nunca permitías que nadie me hiciera daño. ¿No podrías protegerme una última vez?

A Leonardo le dolía en el alma verla así. Sin embargo, sabía perfectamente que ella había violado la ley y no podía encubrirla. Aunque el aspecto lastimero de su hermana le partía el corazón, no había salida.

—Yolanda... —murmuró él, con la voz rota—. ¿Cómo fuiste capaz de llegar a esto? Me has decepcionado muchísimo.

Ella sacudió la cabeza con desesperación.

Capítulo 832 1

Capítulo 832 2

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