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IMPERDONABLE romance Capítulo 73

TOMO 2. CAPÍTULO 73. El inicio de una pesadilla

Logan

El día comienza con un estruendo. Toda mi familia despierta gritando, y sé que esta vez es por Gemma. Salgo de su habitación y trato de llevar a Liliana a la nuestra, no quiero que se exponga más a estas discusiones.

Gemma y su escándalo de indignación terminan en la sala, rodeada por Anthony, Vincent y mik padre, todos tratando de calmarla, pero su voz cortante resuena por toda la casa.

—¡No puedo creer que me eches, Logan! ¿Por esta mujer? ¿Por una manipuladora que claramente solo está aquí por tu dinero?

Siento la furia subiendo como un volcán, pero me obligo a mantener la calma.

—Gemma, no quiero hacer esto peor de lo que ya es. Lárgate —le digo, manteniendo mi voz firme.

—¡No me puedes sacar de la casa… yo soy tu familia! —chilla, como si tuviera algún derecho de reclamar.

—¡Y todos en esta puñetera familia tienen sus casas! ¡Vete a la tuya y déjame en paz! ¡No voy a permitir que sigas metiéndote en mi relación, ni que pongas en riesgo a Liliana o a mi bebé! —respondo.

—¿Tu bebé? —se burla, riéndose con una malicia que me enferma—. ¿De verdad estás tan seguro de que es tuyo?

El comentario me golpea como una bofetada. Mi padre y Anthony intentan intervenir, pero ya es demasiado tarde.

—¡Sal de mi casa, Gemma! —le digo, señalando la puerta—. ¡Tienes diez minutos y te sugiero que los aproveches, porque lo que no hayas sacado en ese tiempo lo voy a quemar!

—¡Esto es un error, Logan! —me grita mientras la empujo hacia la puerta y desde afuera, me sigue lanzando insultos—. ¡Te vas a arrepentir de todo esto! ¡Ella no te quiere! ¡Todo esto es un espectáculo!

No la escucho más. Cierro la puerta con fuerza y me detengo por un momento, apoyando la frente en la madera. Me siento agotado, pero esto tenía que pasar.

Cuando regreso a la habitación, encuentro a Liliana sentada en la cama, abrazando sus rodillas. Me mira con ojos preocupados y sé que está pensando lo mismo que yo: que no podemos justificar las fotos a menos que le contemos a todo el mundo lo que pasa y no podemos hacer eso.

—¿Estás bien? —me pregunta con tono suave, y le hago un gesto de afirmación aunque por dentro siento un torbellino de emociones. Me acerco y me siento a su lado, tomándola de la mano.

—Lo siento por todo esto —le digo.

—No tienes que disculparte por ella —responde, pero puedo notar que está afectada.

—Olvida esto, olvida todo esto. No les debemos explicaciones a nadie, y las cosas serán mejores esta tarde cuando veamos a nuestro nene. ¿De acuerdo?

Ella me abraza, y pasamos el resto del día alejados de todos, simplemente tratando de recuperar algo de calma. Sé que las cosas no serán fáciles, pero mientras estemos juntos, estoy seguro de que podremos con todo.

En la tarde tampoco anuncio a dónde vamos. Solo nos subimos al auto y nos dirigimos al consultorio de la ginecóloga. Liliana está nerviosa, puedo sentirlo en la forma en que me aprieta la mano mientras esperamos en la sala, y aunque yo estoy peor, cuando nos llaman trato de mantener la calma por ella. La doctora nos saluda con una sonrisa amable y empieza a hacer las preguntas de rigor antes de la ecografía.

—¿Lista, Liliana? —pregunta mientras prepara el equipo.

TOMO 2. CAPÍTULO 73. El inicio de una pesadilla 1

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