TOMO 2. CAPÍTULO 72. Intrigas de madrugada.
Liliana.
Me muevo entre los brazos de Logan. Su respiración es tranquila, pero yo llevo horas despierta, mirando el techo mientras intento procesar todo lo que nos está pasando. Estoy agotada, pero mi mente no se apaga. Logan siempre dice que necesito descansar más, pero ¿cómo voy a hacerlo cuando siento que estamos rodeados de problemas?
Me muevo un poco, tratando de no despertarlo, pero él es más perceptivo de lo que aparenta. Sus ojos se entreabren y me mira con esa mezcla de ternura y preocupación que siempre me derrite.
—¿Otra vez no puedes dormir? —me pregunta, con la voz ronca por el sueño.
Niego con la cabeza, aunque sé que mi rostro lo dice todo.
—Estás pensando demasiado otra vez —dice, acomodándose para mirarme mejor—. Tengo algo que decirte, y eso a lo mejor te anima.
Lo miro con curiosidad.
—¿Qué pasa?
—Esteban me mandó un mensaje anoche —responde, bostezando ligeramente—. Tenemos cita con la ginecóloga esta tarde.
Me quedo en silencio un momento, como si las palabras no terminaran de asentarse en mi cabeza.
—¿Hoy? —pregunto.
—Hoy.
Asiento lentamente, sintiéndome más nerviosa de lo que esperaba, y Logan parece notarlo porque me acaricia la mejilla.
—Todo saldrá bien —susurra en mi oído y quiero creerle.
Me estremezco cuando me besa y siento el peso de su cuerpo sobre el mío. Desearlo no ha cambiado, necesitarlo jamás cambia a pesar de la tensión, y de todos modos la cazuela ya está al horno, no es como que tengamos que preocuparnos por hacer más bebés.
Estamos besándonos en medio de susurros cuando escuchamos algo en la puerta. Un ruido suave, como si alguien hubiera deslizado algo por debajo. Me quedo inmóvil, pero Logan se incorpora de inmediato, alerta.
—¿Qué fue eso? —pregunto en voz baja.
—Quédate aquí —responde él mientras se levanta de la cama.
Camina hacia la puerta en silencio y la abre con fuerza, mirando por el pasillo. Lo veo tensarse, y por esa postura rígida sé que acaba de ver a alguien en el pasillo.
Es tan temprano que ni siquiera ha amanecido, no se supone que estemos despiertos, no se supone que nadie lo esté.
Cuando regresa, tiene un sobre en la mano. Es lo que pasaron por debajo de la puerta y mi corazón late con fuerza, como si mi cuerpo supiera que lo que hay dentro no es nada bueno. Logan lo abre rápidamente y deja caer el contenido sobre la cama: fotos.
Me inclino hacia adelante para verlas, y siento cómo la sangre abandona mi rostro. En las imágenes aparezco yo, claramente saliendo por la ventana de la cabaña de Derrick.
—¿Qué significa esto, Liliana? —pregunta Logan, y su tono bajo pero cargado de tensión.
Levanto la mirada hacia él, y su expresión me rompe el alma. Está confundido, está enojado, como si estuviera tratando de encajar las piezas de un rompecabezas que no tiene sentido. Y aun así está tratando de controlarse.
—Logan... yo... —balbuceo, sintiendo que me ahogo—. ¡No es lo que parece!
—No me interesa lo que parece. Me interesa lo que fue. Dime la verdad —me dice, acercándose para mirarme de frente—. Necesito entender qué estoy viendo aquí.
Respiro hondo, tratando de mantener la calma, y paso saliva.
—Fue el día en que la policía arrestó al doctor Ryker —le explico, tratando de sonar firme—. Escuché a Derrick hablando con otro hombre sobre cómo habían vendido a Kalaz. Pensé que él tenía algo que ver con todo esto, y... fui a buscar pruebas.


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