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IMPERDONABLE romance Capítulo 64

TOMO 2. CAPÍTULO 64. Una espada samurai

Logan

La paz no podía durar, maldit@ sea. Toda la tranquilidad que Liliana ha vivido desde que llegamos a la casa de la playa, se rompe de golpe cuando regresamos a la hacienda y vemos a Carolina y Gemma en el porche.

—¿Qué demonios hacen aquí? —suelto, incapaz de contener mi enfado y lo primero que hago es increpar a mi hermana.

Liliana baja del auto y mi primer instinto es ponerla detrás de mí; pero Gemma no habla, es otra la que se adelanta.

Carolina, con esa forma suya de aparentar serenidad, da un paso al frente y respira con resignación.

—Logan, solo vinimos a arreglar las cosas. No queremos problemas.

—¿Arreglar? —repito, tomando la mano de Liliana y mirándola de reojo. Ella se ha quedado inmóvil junto a mí. Su incomodidad es evidente, y eso solo aumenta mi rabia, porque lo último que quiero es forzarla a tener una charla con estas dos—. No me interesa lo que tengan que decir.

—Por favor, Logan —insiste Carolina, con un tono que casi suena sincero—. Sé que hemos cometido errores, pero nuestras familias han sido amigas durante años. No deberíamos dejar que esto nos divida. Lamento mucho todo lo que hice, la verdad es que eres importante para mí y me creo con el derecho ¡ya sé que equivocado! de hacer lo que me parece lo mejor para ti. No debí agredir a tu esposa de ninguna manera.

—¡¿Agredirla?! ¡Usaste la influencia de tu padre para mantenerla en la cárcel, Carolina! ¡Ella estaba enferma, necesitaba medicamentos! —espeto furioso y veo al resto de mi familia asomados a las ventanas. ¡Qué harto estoy de estos espectáculos!

—¡¿Y yo cómo iba a saber….?! —intenta defenderse ella pero luego se lleva una mano a la frente y niega—. No, ¿sabes qué? No hay justificación. Solo puedo decir que lo lamento y disculparme con ella —replica mirando a Liliana—. Lo siento mucho, de verdad, nada de eso debió pasar.

Mi hermana Gemma, que siempre ha sido la más orgullosa, solo mira al suelo y Carolina la empuja suavemente hacia adelante.

—Vamos, Gemma. Di lo que vinimos a decir.

Gemma bufa, cruzándose de brazos.

—Lo siento, ¿de acuerdo? —dice con el tono más seco posible—. No debí meterme con tu esposa. Y Liliana… lo siento, no debí decir nada de lo que dije…

—¿Eso es todo? —respondo, mirándola con incredulidad.

—Está bien —dice Carolina, interrumpiendo antes de que las cosas se salgan de control—. Nos disculpamos. Sabemos que estuvo mal y solo queremos dejar esto atrás. Liliana, ¿podrías perdonarnos?

Miro a Liliana. Su rostro sigue tenso, y noto cómo aprieta los dedos de las manos. No necesito que diga nada para saber lo que siente, así que tiro de ella hasta uno de los jardines cercanos y la pongo delante de mí, mirándola a los ojos.

—Lili, no tienes que disculparlas si no quieres —le digo directamente.

—Logan... —murmura ella, tirando suavemente de mi brazo, y su voz es baja, casi resignada—. Ya tenemos demasiado encima como para buscar más conflictos.

—Tú los conflictos me los dejas a mí que por lo visto yo soy el último guerrero y todas las batallas son mías. No tienes que hacer esto —le digo mientras la observo, y su rostro sigue reflejando esa mezcla de cansancio y tristeza que odio ver en ella—. No tienes que perdonar a nadie solo para mantener la paz.

—Lo sé. —Me mira a los ojos, y hay algo en su mirada que me corta el aliento—. Pero, Logan, tenemos enemigos suficientes fuera de esta casa. No quiero sumar más adentro. No confío en ninguna de las dos, pero vamos a dejarlo estar.

TOMO 2. CAPÍTULO 64. Una espada samurai 1

TOMO 2. CAPÍTULO 64. Una espada samurai 2

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