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IMPERDONABLE romance Capítulo 54

TOMO 2. CAPÍTULO 54. Un día inesperado

Liliana.

Mi corazón se detiene, y las palabras de Logan me golpean como un martillo en pleno pecho.

—Tú no vas a venir conmigo a casa.

Lo miro y mis ojos se humedecen al instante, sin entender qué está pasando. Quiero preguntarle por qué, pero no me atrevo. Sé las cosas que he hecho, obligada o no. Sé que le mentí. Todo este tiempo sé que han querido asesinarlo y no se lo he dicho, lo he dejado correr peligro y eso… eso eventualmente tiene que pasarme factura, ¿no es así?

Doy un paso atrás y no sé ni de qué sostenerme, pero de repente tira de mí y me sorprenden sus labios sobre los míos. Es un beso breve, cálido, que me deja más confundida que antes.

—Sube a la otra camioneta, la que está detrás de la mía —susurra con esa voz firme que siempre usa cuando no quiere que discuta con él.

Me tambaleo, mis piernas se sienten como gelatina, pero obedezco. Camino como una autómata hacia el vehículo que Logan me señala; pero apenas subo me encuentro con la mirada calmada de la señora Salma, que me recibe con una sonrisa serena, como si todo estuviera perfectamente bien.

—Buenos días, señora Liliana —me dice con ese tono pausado, casi maternal, y yo no puedo responderle; mi mente está demasiado aturdida.

Me acomodo en el asiento, tratando de no pensar demasiado, cuando de repente la pantalla de una tableta se enciende frente a mí y ahí está Logan, mirándome con esa sonrisa ladina que me pone nerviosa y me calma al mismo tiempo.

—Hola, señora Fresita —dice, como si nada hubiera pasado hace unos minutos.

—Logan, ¿qué está pasando? ¿Por qué no vienes conmigo? —le pregunto, tratando de mantener la calma, aunque siento que mi voz tiembla un poco.

Él suspira, como si necesitara toda la paciencia del mundo.

—El médico no me dio permiso, ese Esteban es un blandengue. Pero la señora Salma te va a acompañar. Ella se asegurará de que todo salga bien. —Sonríe y señala a la señora Salma con un gesto—. Y yo voy a guiar el recorrido desde aquí porque… bueno, lo mío, lo mío… es mandar. ¡Nos vamos!

Su orden basta para que la camioneta arranque, y me quedo mirándolo en la pantalla.

—¿Qué significa eso de “todo”? —pregunto, sintiendo que me estoy perdiendo de algo importante.

—Significa que hoy es un día especial, Fresita. —Se inclina un poco hacia la cámara, como si estuviera más cerca de mí—. No puedes protestar. Solo tienes que aceptar lo que venga, aunque la señora Salma me arruine la cuenta del banco.

—¡Niño Logan! —protesta Salma con una leve risa, y no puedo evitar sonreír un poco—. ¡Qué falacia tan grande! ¡Yo soy una mujer muy austera!... Pero la señora Liliana se merece lo mejor así que no tiene permitido ser tacaño hoy.

—¡¿Y yo cuándo en mi vida he sido tacaño, Salma?! ¡Me estás levantando falsos delante de mi esposa! —rezonga él y así se pasan todo el camino, discutiendo hasta que el auto se detiene frente a una tienda gigantesca.

Cuando veo el letrero, me doy cuenta de que es una tienda de ropa, pero no cualquier tienda, es una de esas boutiques donde ni los maniquíes parecen sentirse cómodos por lo caro que es todo.

—Logan, yo no necesito nada de…

—No se trata de lo que necesitas, Fresita. Se trata de lo que quiero darte —me interrumpe—. ¡Salma, empújala fuera el auto!

Por supuesto que la señora Salma me hace salir y la seguridad nos rodea.

Una asistente ya nos está esperando en la puerta, y con un suspiro un poco resignado y otro poco curioso escucho la voz de Logan.

—¡Oye, no me dejes, dije que yo iba a mandar! —grita y tomo la tableta donde está Logan y la llevo conmigo—. Así me gusta, Fresita. —Su voz suena divertida, como si estuviera disfrutando todo esto mucho más de lo que debería.

TOMO 2. CAPÍTULO 54. Un día inesperado 1

TOMO 2. CAPÍTULO 54. Un día inesperado 2

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