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IMPERDONABLE romance Capítulo 144

TOMO 3. CAPÍTULO 144. Una súplica y una trampa

Logan

Cada palabra de Liliana me atraviesa y me destroza, pero sé que me lo merezco. Su mirada fría y sus labios apretados me dejan claro que no hay espacio para el perdón. Las lágrimas salen de mis ojos pero no las siento, todo duele demasiado y la vista se me nubla.

Sin embargo, no puedo irme sin decir algo, sin intentar dejarle claro que esta vez no pienso fallarle.

—No importa cómo —le digo intentando contener el maldito sollozo que se me atraviesa en la garganta—. Pero esta vez… esta vez no va a ser así. Voy a protegerte, Lili, aunque tú no me necesites.

Ella no responde, pero tampoco se marcha, y eso me da algo de valor para continuar.

—Voy a arreglar esto con Carolina. —gruño y siento que ya ni siquiera puedo mencionar su nombre—. Y juro que haré que Ryker pague por lo que hizo también. —Liliana arquea una ceja, como si no creyera ni una palabra, pero no me detengo—. Solo quiero que, cuando todo esto termine… cuando el peligro pase y todo esté en su lugar, tú y yo podamos sentarnos a hablar. Sin odio.

Algo se rompe en su expresión. Apenas perceptible, pero suficiente para que me atreva a decir lo que realmente quiero.

—…Y que me dejes ver a mis hijos. Por favor Fresita… déjame ver a mis hijos aunque sea… aunque no sea mucho, pero déjame… —Esa cosa en mi garganta por fin estalla y siento la explosión de lágrimas cortarme el aliento.

Esto debe ser un infarto o alguna mierd@ de esas, porque juro que todo se me está rompiendo dentro.

Sin embargo ella no está mejor, parece como si lo que acabo de decirle la hubiera golpeado. Lo sé porque sus labios se tensan aún más, y aunque intenta mantener la compostura, su mirada refleja una mezcla de emociones que no puede ocultar: rabia, tristeza, impotencia.

—Logan… —dice finalmente y su tono es bajo, casi un susurro—. Hay demasiadas amenazas todavía. Ni siquiera sabes quién trató de matarte en un principio. Y yo no voy a arriesgar a mis hijos.

Doy un paso hacia ella, buscando su mirada, desesperado por que entienda lo que siento.

—Por eso, ¡cuando todo termine…! cuando encuentre a quien quiso matarme, cuando Carolina pague por todo lo que hizo para incriminarte… —Hago una pausa, tragando el nudo en mi garganta—. Por favor… déjame verlos.

Liliana cierra los ojos, como si intentara encontrar fuerzas para continuar esta conversación; pero cuando los abre de nuevo, sus ojos oscuros están cargados de algo que no logro descifrar.

—No te mentí antes, Logan —me dice con firmeza mientras veo la humedad formarse sobre sus pestañas—, y no voy a mentirte ahora —sentencia mirándome a los ojos—. No sé si los gemelos son tuyos.

Quizás crea que su declaración es un golpe directo al pecho, pero no puedo reaccionar como ella espera; solo niego con la cabeza de inmediato.

—Sí lo son —le digo, tan seguro que incluso yo me sorprendo de mi propia voz—. Sí, lo son, sí son míos. No necesito pruebas.

Ella frunce el ceño, pero no dejo que me interrumpa.

—¡Son míos porque yo quiero que sean míos! ¡Y punto!

Liliana me observa con una mezcla de incredulidad y cansancio. Sé que no me cree del todo, pero tampoco me desmiente.

—Jamás les haré una prueba de paternidad —añado y jamás he sido más honesto—. No necesito saber nada más.

La veo retroceder, agotada, como si cada palabra que digo la desgastara más y más. Se apoya en el borde de la mesa, suspira y sacude la cabeza.

TOMO 3. CAPÍTULO 144. Una súplica y una trampa 1

TOMO 3. CAPÍTULO 144. Una súplica y una trampa 2

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