Entrar Via

IMPERDONABLE romance Capítulo 134

TOMO 3. CAPÍTULO 134. Dos hombres no tan idiotas

Logan

Las luces de las camionetas que vinieron a buscar a Liliana desaparecen en la distancia, pero yo sigo clavado en el mismo lugar, viendo el suelo como si fuera a encontrar ahí alguna respuesta. Este es el sitio que Liliana señaló. Aquí, según ella, empezó a tener a los niños. Me duele el pecho de solo pensarlo, como si una mano invisible me estuviera aplastando el corazón.

Y me doy cuenta que ese fue quizás el terrible presentimiento que tuve mientras me estaba casando con Carolina, esa que me llevó a beber como un poseso toda mi luna de miel, esa sensación desesperante de que Liliana me estaba mirando… porque lo estaba haciendo.

Miro las luces lejanas de las camionetas y aprieto los dientes porque al menos es obvio que está protegida. Arthur Wexler le sigue la pista como un perro de presa, la encuentra en cualquier lugar, y la verdad no sé qué me hace sentir eso.

Doy un paso hacia adelante, luego otro. Mis botas pisan el polvo, pero no siento nada. Estoy tan desesperado que no sé ni por dónde comenzar.

Me doy la vuelta y camino hacia la hacienda, aunque ni siquiera sé para qué. La casa está oscura, silenciosa, pero las luces del despacho están encendidas. Por supuesto, Vincent está ahí, esperándome… o esperando mi llamada para que me saque de la cárcel, probablemente, así que se le escapa un suspiro de alivio cuando me ve.

—¿Qué tal te fue? —pregunta apenas me ve entrar y creo que mi cara se lo dice todo, porque camina hacia la puerta, le pone seguro al despacho y saca directamente dos botellas, extendiéndome una—. Suéltalo todo.

Esperaba esa expresión de fastidio que siempre pone cuando sabe que se avecina un problema grande, pero en lugar de eso parece genuinamente preocupado. Nos sentamos frente a frente, y los dos bebemos a la vez, como si presintiéramos el desastre.

—Es Kalaz —digo con un gruñido—. Ya lo comprobé. Es él.

Vincent me mira, y por un momento no dice nada.

—Entonces el caballo nunca murió como nos dijeron —responde al fin, recargando la espalda contra la silla—. Tuvieron que armar un muy buen montaje con el veterinario, me imagino que sedarlo para tomarle las fotos que nos mostraron…

—Exacto. Yo tampoco sé cómo lo hicieron pero es un hecho, Kalaz nunca murió… y yo…

Me echo hacia adelante y mi cabeza late mientras esos sueños de cuando estaba en coma vuelven a mi memoria.

—¿Qué? —me increpa mi hermano.

—Vincent, ustedes fueron los que me dijeron que se trataba de Kalaz, y como había tantas pruebas yo me lo creí, pero te juro que al momento de despertar yo de verdad podía asegurar que me había tirado Berserker y que Derrick era quien lo había ensillado para mí… —le digo pensativo—. Pero si fue así, ¿Entonces por qué decir que fue Kalaz?

Vincent aprieta los labios y se encoge de hombros.

—Por dinero —sentencia—. Sé que Berserker es tu favorito, pero si lo vendieron y es obvio que lo hicieron, Kalaz valía mucho más. —Mi hermano aprieta los puños y deja a un lado la botella, y sé que solo hace eso porque no quiere que piense que el alcohol hable por él—. Logan, si Kalaz está vivo, entonces Liliana no trató de matarte.

Lo miro, y solo puedo asentir, porque las palabras no salen.

—La incriminaron. —Vincent lo dice en voz baja, porque es algo que ella repitió hasta el cansancio pero nunca quisimos aceptar.

Me llevo las manos al cabello, tirando de él como si eso me ayudara a pensar.

—Sí. La incriminaron. Y Derrick, me imagino que aceptó seis meses en la cárcel a cambio de un trato para testificar contra ella, para hundirla más, pero realmente lo que aceptó fueron los cuatro millones que le pagaron el día que salió de la cárcel.

Vincent suelta un suspiro y me observa detenidamente.

—¿Y qué más pasó? ¿Hablaste con ella esta noche?

Me río, pero no hay nada divertido en mi risa. Hay amargura y desesperación más allá de lo imaginable en mi garganta.

—Sí. Hablé con ella. Me dijo… Me dijo todo.

Vincent se inclina hacia adelante sin tratar de disimular su curiosidad.

—¿Todo como qué?

Le cuento. Le cuento sobre lo que dijo Liliana, sobre las amenazas, sobre cómo ella vino a buscarme aquel día… y cómo me encontró casándome con Carolina. Vincent se queda en silencio un rato, procesando la información.

TOMO 3. CAPÍTULO 134. Dos hombres no tan idiotas 1

TOMO 3. CAPÍTULO 134. Dos hombres no tan idiotas 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: IMPERDONABLE