Entrar Via

IMPERDONABLE romance Capítulo 132

TOMO 3. CAPÍTULO 132. “Tu palabra”

Logan

El sonido del llanto de los gemelos retumba en el silencio de las caballerizas, atravesando todo lo que me queda de sensatez. Mi corazón se acelera, casi como si el mismo sonido estuviera conectado a mí.

Pero lo que realmente me golpea es verla a ella, a Liliana. Sonríe apenas, con un gesto inconsciente, pero está ahí: Es la sonrisa de alguien que ama y que encuentra la mayor felicidad del mundo en sus hijos.

Y la insistencia de mi hermano, esa certeza de que se parecen a mí, casi de destroza de nuevo sabiendo lo que ahora sé.

Ella da un paso hacia atrás, me da la espalda y comienza a caminar hacia la salida.

—La reja está electrificada —espeta con una voz fría y cortante—. No desconectaré la corriente otra vez, Logan, así que será mejor que no vuelvas a entrar.

Me quedo inmóvil un segundo, asimilando sus palabras, pero no puedo dejarla ir así. No después de lo que acaba de pasar, no después de todo lo que necesito entender.

Corro detrás de ella y mis pasos rápidos se ahogan en el suelo de tierra de vuelta hacia la casa.

—Liliana, espera.

—Vete Logan, sería un crimen despertar a Arthur para que te sacara a patadas —me advierte.

Ella no se detiene, ni siquiera se gira, pero acelero el paso hasta alcanzarla justo antes de que cruce el umbral de la terraza. La tomo del brazo con cuidado, pero lo suficiente para que sepa que no la voy a dejar ir.

—¡Escúchame, por favor! ¡Quiero preguntarte algo!

Liliana se detiene finalmente y se gira hacia mí. Sus ojos se clavan en los míos, pero su expresión es impenetrable.

Desde el monitor en su bolsillo, la voz de una mujer comienza a cantar una nana. Es una melodía suave y tranquila, y en cuestión de segundos el llanto de los gemelos se calma. Me imagino que es la mujer del hospital, o alguna niñera. Liliana baja la mirada hacia el aparato por un segundo, y luego vuelve a enfocarme.

—Tienes un minuto.

—Yo… —comienzo, sintiendo que las palabras se me atragantan—. Iba a cumplir con mi palabra, Liliana.

Ella frunce el ceño, pero no dice nada, así que sigo hablando aunque las palabras suenan más desesperadas de lo que quisiera admitir.

—Iba a cumplir con la palabra que te di de hacerme la prueba de paternidad con los gemelos —le digo—. Fui a buscarte. ¡Te lo juro! Pero para ese entonces tú ya habías desaparecido.

Su risa es amarga, un sonido que me corta el alma porque es como si le hubiera contado un chiste.

—Lo sé —dice simplemente.

—¿Lo sabes? Entonces… ¿por qué…?

Levanta una ceja y su mirada está tan llena de una furia contenida que me deja helado.

TOMO 3. CAPÍTULO 132. “Tu palabra” 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: IMPERDONABLE