TOMO 3. CAPÍTULO 123. ¿Quién está tratando de matarte?
Liliana
El golpe sacude todo el auto y me clava contra el asiento, con un latido de puro miedo atravesándome el cuerpo. Giro la cabeza hacia el lado de donde vino el impacto y veo una camioneta enorme, negra, con los cristales completamente entintados. No puedo ver quién está al volante, pero sé que no es alguien con buenas intenciones.
—¡Logan! —grito, señalando hacia la camioneta—. ¡Nos están tratando de provocar un accidente!
Él mira rápidamente hacia el retrovisor y luego de reojo a la camioneta que se nos pega como un animal rabioso. Aprieta los dientes, y sus nudillos se ponen blancos sobre el volante.
—¡Ponte el cinturón! —me dice con la voz dura y cargada de rabia.
Intento hacerlo, de verdad lo intento, pero mis manos tiemblan tanto que no consigo engancharlo. Y encima tengo a Logan maniobrando como loco para esquivar a la camioneta. Otro golpe llega desde el costado y el auto se tambalea. El cinturón sigue fuera de mi alcance, y mi corazón late tan rápido que siento que va a estallar.
—¡No puedo ponérmelo! —le grito, frustrada y Logan maldice entre dientes, pero no me mira.
Sus ojos están fijos en la carretera y en el espejo, calculando cada movimiento de la camioneta que sigue acosándonos.
Miro a su costado y no veo ni una sola marca, ni un rasguño.
—¡Joder esa mierd@ estña blindada! —grito porque es la única explicación—. ¡Ni siquiera se le ha rayado la pintura, sácanos de aquí!
Logan gruñe y vuelve a maniobrar tratando de alejarse, la carretera está empezando a avanzar hacia un punto con más tráfico y acelerar ya no servirá de nada.
—¿Tienes idea de quién podría estar intentando matarte? —me pregunta, con un tono cortante y furioso.
La respuesta me llega como un rayo, tan clara y obvia que parece absurda. Lo miro a través del espejo retrovisor y al mismo tiempo que abro la boca, Logan dice exactamente lo que estoy pensando:
—¡Derrick!
Lo decimos al mismo tiempo, y por un segundo, algo parecido a una risa nerviosa se me escapa. ¡Qué predecible eres, Derrick!
—¡Sabía que iba a hacer alguna estupidez, pero esto ya es pasarse! —escupo con rabia porque tengo que reconocerlo: entre mis muchas previsiones, en esta fallé, o quizás no esperaba que fuera Logan el que estuviera conduciendo mi auto, sino al chofer experto que tengo y que ya habría salido de esto desde el minuto uno.
Logan pisa el acelerador y maniobra para intentar alejarse de la camioneta, pero esta no nos da tregua. El siguiente golpe nos sacude como una muñeca de trapo, y el auto pierde el control por un instante.
Logan lo estabiliza, gritando y maldiciendo mientras las ruedas chirrían en el asfalto.
—¡Maldito! —gruñe, golpeando el volante con una mano mientras intenta retomar el control con la otra.
—¡Conduce, Logan! —le grito, como si no fuera obvio.
Otro golpe nos alcanza, y esta vez es más fuerte que los anteriores. El auto da una vuelta de campana. Todo se detiene y se acelera a la vez, el mundo gira a mi alrededor. Mis brazos vuelan hacia delante, mi cabeza golpea el techo y luego el asiento. Todo es un caos de movimiento y ruido, y siento un dolor punzante en todo el cuerpo.


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