TOMO 3. CAPÍTULO 104. El destino haciendo su trabajo
Liliana
No pasa mucho tiempo antes de que por fin el día llegue, porque si algo he aprendido de mi nueva familia es a no dilatar los acontecimientos importantes; y mientras subo al avión cargando a mis hijos en brazos, no puedo evitar sonreír.
Mis bebés tienen ocho meses ya. Ocho meses llenos de trabajo, sacrificios, lágrimas, pero también de un amor que no sabía que existía. Son hermosos, sanos y fuertes; y aunque se parecen mucho, no son idénticos.
—Brianna tiene tu cabello y tus ojos —murmura Beri porque es cierto que mi hija se parece demasiado a mí—, pero Brendan...
—Brendan es la viva imagen de Logan —suspiro cerrando los ojos porque su imagen sigue viniendo a mi cabeza. Esos ojos no los podría confundir con nada en este mundo.
Ni siquiera me preocupa ya una prueba de paternidad aunque sería extremadamente fácil, pero después de ver a mi hijo crecer por primera vez en mi vida le creí al infeliz de Ryker, de verdad que hizo hasta lo imposible por asegurarme como la viuda de St Jhon.
—Bueno… quizás no pase demasiado tiempo hasta que de verdad lo sea —murmuro para mí misma mientras la puerta del avión se cierra detrás de nosotros.
Arthur, el CEO de mi compañía, viene conmigo en este viaje. No podía hacerlo sola, después de todo venganza es venganza y negocios son negocios, y él insistió en que debía acompañarme para asegurarse de que todo saliera bien.
Beri, por supuesto, tampoco podía faltar. Siempre a mi lado, peligrosa y divertida como una madre que Diosito me mandó como compensación por todo lo que me ha quitado. Kolya, en cambio, se queda en Europa por ahora. Sé que su talento como hacker puede apoyarnos desde cualquier lugar del mundo, pero aun así, su ausencia se siente, en especial para los bebés.
El avión despega y me recuesto en mi asiento, jugando con los pequeños hasta que se duermen. Los observo en silencio, y mi pecho se llena de orgullo. Todo lo que he hecho, lo he hecho por ellos, para que tengan un futuro seguro y feliz, porque no se puede vivir con la sombra de la traición a cuestas.
Arthur, sentado en el asiento contiguo, interrumpe mis pensamientos.
—Señora Valencia, cuando lleguemos a América le buscaré la mejor residencia en Los Ángeles. Le aseguro que será algo cómodo y discreto para ustedes.
—Gracias, Arthur —le sonrío—, pero creo que voy a comprar algo en el campo. No quiero estar en el bullicio de la ciudad con los niños, y para demasiadas cosas necesito privacidad.
—Por supuesto, señora.
—Y deja de llamarme señora. Puedes tutearme, por amor de Dios —me río porque aunque fácilmente me saca ocho años de edad de ventaja, es extremadamente respetuoso y profesional.
—Claro que sí, señ… Liliana. En fin, que me imaginé que diría eso y ahora mismo hay varias haciendas en venta. Me aseguraré de que pueda visitarlas todas —responde con una sonrisa cómplice mientras revisa documentos en su laptop.
El viaje es tranquilo y aunque debería relajarme y prepararme para lo que viene, lo cierto es que mi mente da vueltas sin parar.
Mi nueva identidad está impecable, lo mismo que las de mis hijos. Kolya se aseguró de eso, así que pasamos los controles migratorios sin problemas. Sin embargo antes de que lleguemos al último paso de la aduana, un funcionario médico nos detiene.
—Disculpe, ¿señora Valencia? —dice, revisando un documento en su tableta—.
—Sí, soy, yo, dígame usted —respondo con amabilidad.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: IMPERDONABLE