—Elena, ¿qué te parece mi diseño? —preguntó Sofía, con un tono ligeramente cauteloso.
Era la primera vez que diseñaba la imagen visual para un producto comercial, y no sabía si el resultado lograría satisfacer a Elena.
Elena sonrió con dulzura.
—Me parece espectacular, Sofía. Seguro te desvelaste bastante trabajando en esto, ¿verdad?
Sofía se sonrojó un poco.
—No tanto, la verdad. Me hace muy feliz poder ayudar en algo.
Durante años, la señora Vargas la había criado como a una niña de cristal, haciéndole creer que no servía para nada. Esta era la primera vez que se tomaba algo tan en serio, y obtener la validación de Elena le produjo una inmensa sensación de logro.
—Tengo una reunión con los colegas del departamento de marketing para escuchar sus opiniones —continuó Elena—. Como ya firmamos el contrato y la obra no requiere modificaciones, te transferiremos el pago por tus honorarios directamente a tu cuenta bancaria.
Sofía dio un pequeño saltito de alegría.
—¡Wow, hasta me van a pagar! Esta es la primera vez que gano dinero por mi propia cuenta.
Como la joven consentida de la familia Vargas, nunca le había faltado el dinero. Sin embargo, la sensación de ganárselo con su propio esfuerzo era algo completamente diferente.
Elena se reunió con el equipo de marketing, y todos elogiaron unánimemente el trabajo de Sofía.
Al terminar la reunión, Elena le envió el diseño a Alejandro.
—Parece que gané la apuesta. El talento de Sofía definitivamente no se puede subestimar —le escribió.
Alejandro revisó los bocetos y, con una sonrisa de orgullo, llamó a su hermana.
Sofía no se esperaba que Alejandro la llamara específicamente para felicitarla; no podía borrar la enorme sonrisa de su rostro.
—Alejandro, todo es gracias a que Elena tiene un ojo clínico para el talento. De lo contrario, esta joya habría seguido oculta en el polvo.
Alejandro escuchó su tono presumido sin interrumpirla.
Cuando ella terminó de hablar, él respondió:
—Tuviste un desempeño excelente en esta ocasión. ¿Hay algo que quieras como recompensa?
Sofía se quedó boquiabierta.
—¿Desde cuándo eres tan generoso? ¿En serio puedo pedir lo que sea?
—Fue Elena quien abogó por ti para conseguirte este deseo. Anda, dime qué quieres —aclaró Alejandro.
—Bruma Alta se renovará por completo muy pronto bajo tu liderazgo —murmuró Alejandro—. Todo es gracias a ti, Elena.
Ella lo miró con una sonrisa juguetona.
—Director Vargas, ¿no cree que todavía me debe un deseo?
—Dime qué quieres —respondió él, mirándola con esos ojos oscuros llenos de ternura.
Elena lo pensó un instante antes de responder.
—Alejandro, voy a guardar este deseo. Ya te lo pediré más adelante.
—Trato hecho.
Él se inclinó y besó sus labios con suavidad.
Desde que estaban juntos, Elena no podía resistirse a su cercanía. Sentía una atracción natural, casi magnética, hacia él.
Y Alejandro sentía exactamente lo mismo.
Se abrazaron con fuerza, deseando poder fundirse el uno en el otro.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Me gustó mucho esta novela, bastantes enemigas tuvo la protagonista, pero me gustó como terminó; me hubiera gustado saber más de como se casó Sofia y en qué terminó Diana. Pero le doy 9 de 10....
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....