Alejandro frunció el ceño.
—Mamá, sabes perfectamente cómo te golpeaste la cabeza. Además, quiero advertirte que limites tu trato con Liana. Anoche en tu habitación, alejaron a tu cuidadora y a la empleada, y echaron nitrito en tu vía intravenosa. Casi te mueres, ¿lo sabías?
La señora Vargas sintió algo de miedo, pero seguía convencida de que Elena tenía la culpa.
—Fue Elena, ¿verdad? Aquí la única que no me soporta es ella. Alejandro, abre bien los ojos y date cuenta de la clase de mujer que es.
Alejandro respondió con voz serena:
—Si Elena no se hubiera dado cuenta a tiempo anoche y no hubiera alertado al doctor y a las enfermeras para que te salvaran, ahora ni siquiera tendrías la oportunidad de hablar. Mamá, espero que seas tú la que abra los ojos de una vez para distinguir a la gente buena de la mala. Deja de dejarte engañar para cometer tantas estupideces.
La señora Vargas ignoró por completo sus palabras; solo sentía que su hijo apoyaba a Elena en lugar de ponerse de su lado.
Su corazón estaba lleno de envidia y resentimiento hacia Elena.
—Ya que solo le crees a ella y no a mí, mejor no vengas a verme más. Haré de cuenta que no tengo un hijo tan malagradecido.
Alejandro no le prestó atención y se marchó con Elena.
La señora Vargas casi se desmaya de la rabia.
Su hijo realmente parecía desear verla muerta cuanto antes.
Al salir del hospital, Elena le preguntó:
—¿Qué planeas hacer?
Alejandro suspiró.
—Mi madre ahora prefiere creerle a Liana antes que a mí; no sirve de nada seguir discutiendo con ella. Iré a hablar con mi tío Leonardo...
En ese momento, sonó su teléfono.
Era precisamente su tío, Leonardo.
—Alejandro, te llamo para darte una buena noticia. Liana está embarazada. Pienso organizar la boda lo más pronto posible. Nos vas a desear lo mejor, ¿cierto? A partir de ahora será tu tía Liana, y quiero que la respetes igual que a mí.
La expresión de Alejandro se volvió gélida.
Quien la demandaba era un laboratorio de Ciudad del Norte, acusándola de plagiar su base de datos.
A Elena le pareció absurdo.
Los datos principales de su laboratorio siempre habían estado guardados en su computadora personal.
¿Cómo habían logrado obtener la información de su equipo y usarla en su contra?
De repente, recordó que el día del accidente de la señora Vargas, Liana se había quedado un rato en su oficina.
Liana, otra vez.
Un fuego de indignación ardía en el pecho de Elena.
Durante los días posteriores, el laboratorio de Elena fue investigado. Ella cooperó plenamente y suspendió sus actividades.
Decidió tomarse unos días de descanso para quedarse en casa haciéndole compañía a su hija.
Mientras paseaba por el centro comercial con su niña comprando zapatos, se encontró cara a cara con Liana.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Me gustó mucho esta novela, bastantes enemigas tuvo la protagonista, pero me gustó como terminó; me hubiera gustado saber más de como se casó Sofia y en qué terminó Diana. Pero le doy 9 de 10....
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....