Silvia Valiente fue obligada por su madre a asistir a una cita a ciegas.
No tenía ganas de ir, pero su madre fue clara: si se negaba, le recortaría su mesada a la mitad.
Sin otra opción, tuvo que obedecer.
En esa sola semana había tenido cuatro o cinco citas, y ninguno le había gustado.
Todos eran hombres desaliñados o poco agraciados.
Ninguno se comparaba con Alejandro.
El candidato de hoy era el segundo hijo de la familia Medina, Esteban.
Al verlo, Silvia sintió un rechazo inmediato por su físico, pero por pura educación no demostró su desagrado y decidió terminar la cena.
Sin embargo, apenas Esteban se sentó, empezó a criticar su apariencia.
—Tienes los ojos un poco pequeños, y tu tez no es lo suficientemente luminosa. Eso no es bueno para la futura descendencia —soltó el hombre con descaro—. Yo busco a una verdadera belleza para mejorar la genética de mi familia, pero tú, incluso con maquillaje, apenas rozas el siete de diez. No cumples mis requisitos.
Silvia pensó que el tipo estaba demente.
En la universidad siempre fue la más bonita de su clase y tenía muchos admiradores.
¿Acaso este imbécil estaba ciego?
Esteban sacó su celular y le mostró una foto.
—A decir verdad, mi estándar de esposa es algo así: hermosa, dulce y con una carrera exitosa. De esas mujeres que te dan hijos preciosos. Ese es el matrimonio que aspiro a tener.
Silvia echó un vistazo a la pantalla.
Quería saber qué clase de diosa podía satisfacer a un sujeto tan quisquilloso.
Cuando la vio de cerca, reconoció la foto. Era la misma imagen viral tomada por paparazzis de Alejandro y Elena caminando juntos por la playa.
En la foto, ambos tenían sonrisas cálidas y parecían estar en un cuento de hadas.
El rostro de Silvia se desfiguró de coraje.
—Para ser honesto, todos los hombres con buen gusto queremos casarnos con alguien como ella —continuó Esteban—. Solo que Alejandro se me adelantó y no pude conquistarla a tiempo. Pero eso no significa que voy a bajar mis estándares, y tú no estás a su nivel. Pero tranquila, soy un caballero; le diré al casamentero que fuiste tú la que no estuvo interesada en mí, para no dejarte mal parada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Me gustó mucho esta novela, bastantes enemigas tuvo la protagonista, pero me gustó como terminó; me hubiera gustado saber más de como se casó Sofia y en qué terminó Diana. Pero le doy 9 de 10....
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....