Ezequiel intentó tomarla de la mano, pero Sofía fue mucho más rápida y lo esquivó, caminando a toda prisa hacia el elevador.
Para su suerte, las puertas se abrieron justo a tiempo. Se metió de inmediato y presionó el botón de su piso sin mirar atrás.
Ezequiel no esperaba que ella saliera huyendo con tanta urgencia, y cuando intentó alcanzarla, las puertas ya se habían cerrado.
Se quedó esperando unos segundos frente al indicador, notando que el elevador se detenía en el tercer piso. Sin dudarlo, subió las escaleras hacia ese nivel.
Mientras tanto, Sofía localizó la sala privada que Máximo le había indicado y entró.
Máximo se levantó y le presentó formalmente a los dos directores de las galerías de arte.
Uno de ellos, Tomás Peralta, era de la misma edad que Máximo y su mejor amigo, por lo que, de inmediato, hizo un esfuerzo por incluir a Sofía en la conversación.
Sofía, nerviosa pero emocionada, respondió a todas sus preguntas con gran profesionalismo.
Afuera, Ezequiel había llegado al tercer piso. Soltó un buen billete de propina a uno de los meseros para sonsacarle información y no tardó en descubrir en qué sala estaba Sofía.
Se acercó sigilosamente a la puerta y esperó.
Cuando otro mesero abrió la puerta para servir un platillo, Ezequiel aprovechó para echar un vistazo al interior.
Al ver a Sofía sonriendo y charlando animadamente con un hombre, frunció el ceño, apretando los puños.
La cara del hombre no le resultaba familiar, lo que significaba que no era nadie poderoso o influyente.
De hecho, la única persona en esa mesa que realmente tenía peso en Ciudad del Norte era Máximo Zaldívar.
Ezequiel sabía que Máximo era cercano a Alejandro Vargas, así que asumió que Sofía había usado esa conexión para conocer a ese hombre misterioso.
*¿Por qué no le quita los ojos de encima a ese tipo?*, pensó, sintiendo que la sangre le hervía. *¿Acaso le gusta?*.
De repente, Ezequiel sintió el golpe en su orgullo. Sentía como si le estuvieran poniendo los cuernos.
Con la mirada oscurecida por la furia y los celos, dio media vuelta y se marchó del restaurante.
Un par de horas después, al finalizar el almuerzo, Sofía se despidió de Máximo con una gran sonrisa.
—De verdad, muchísimas gracias por presentarme al director Peralta. ¡Incluso me dijo que está dispuesto a ofrecerme una oportunidad de trabajo cuando me gradúe!
Máximo sonrió con calidez.
—Tu hermano me habló mucho de tus planes, y como Tomás y yo somos cercanos, me pareció buena idea presentarlos. Pero no te quites mérito, que te haya ofrecido una oportunidad fue puramente por tu propio talento. Yo no tuve nada que ver.
Alejandro le había facilitado un proyecto inmensamente lucrativo a Máximo como agradecimiento por haber cuidado de Sofía mientras estudiaba en el País A.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Me gustó mucho esta novela, bastantes enemigas tuvo la protagonista, pero me gustó como terminó; me hubiera gustado saber más de como se casó Sofia y en qué terminó Diana. Pero le doy 9 de 10....
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....