Cuando la señora Vargas se enteró de que estaban ahí, se quejó por pura costumbre, pero en el fondo sintió una inmensa alegría.
Antes, sentía que su hijo y su nuera la trataban como si no existiera, y ni siquiera le permitían ver a sus nietas de lejos.
El hecho de que hubieran decidido presentarse en la mansión demostraba que Elena al fin asumía su posición oficial como la señora Vargas.
A partir de ahora, seguramente tendrían que llevar a las niñas a todas las festividades importantes, como las reuniones de Fin de Año y los demás eventos familiares.
La señora Vargas lo tomó como un triunfo personal, una especie de bandera blanca por parte de Elena, lo cual llenó su ego de orgullo.
Al recorrer el inmenso comedor, Elena pudo darse cuenta de las dimensiones reales de la familia Vargas.
En la mesa principal estaban Alejandro y Sofía.
Por parte de la segunda rama de la familia, se encontraba la tía Oihana Ruiz, junto a su hija Serena —a quien Elena ya había conocido en el club ecuestre— y su hijo Santi Vargas, a quien veía por primera vez.
La tía Oihana era una mujer sumamente astuta.
Incluso con su esposo en la cárcel, se las había arreglado para seguir viviendo cómodamente en la mansión familiar, manteniendo siempre una impecable fachada de mujer sumisa y tradicional que trataba a todos con la mayor cordialidad.
Por el lado de la tercera rama, la situación era más trágica. La tía Ofelia había fallecido en un accidente; su hija Ximena trabajaba en Bruma Alta y Elena tenía una relación cordial con ella, pero apenas y conocía a su hijo, Rafael Vargas.
También estaba presente Amaro Vargas, el hijo ilegítimo de Liana Santini.
Desde que Liana había terminado en prisión, Leonardo Vargas no se había vuelto a casar.
De hecho, últimamente se había aferrado a su viejo papel de viudo inconsolable, llorándole a todo el que quisiera escucharlo lo mucho que extrañaba a Ofelia y lo arrepentido que estaba.
Ximena, que ya conocía la verdadera naturaleza hipócrita de su padre, jamás volvió a confiar en él, haciendo que la relación entre ambos fuera más fría que el hielo.
Además de esas dos ramas directas, estaban los parientes más cercanos al anciano Vargas: el hermano menor del abuelo y su descendencia.
La señora Vargas le presentó especialmente al tío Patricio Vargas y a su esposa, la tía Bárbara Solano.
Al observar las miradas calculadoras de esa pareja y notar lo amables que eran con la señora Vargas, Elena intuyó de inmediato que no eran personas con las que se pudiera tratar a la ligera.
Después de las presentaciones de rigor, la familia se dividió.
Los hombres se reunieron en una sala a discutir negocios de la empresa, mientras que las mujeres se sentaron en el salón principal a charlar.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Me gustó mucho esta novela, bastantes enemigas tuvo la protagonista, pero me gustó como terminó; me hubiera gustado saber más de como se casó Sofia y en qué terminó Diana. Pero le doy 9 de 10....
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....