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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 953

—Si vuelven a hacer esto, díganme, ¿cómo debería castigarlos mami?

Thiago levantó un poco su carita y explicó en voz baja:

—Mami, yo lo tenía primero, Alma me lo intentó quitar. —Había un rastro de resentimiento en sus ojos, como si tratara de justificar su acción.

Alma, por su parte, respondió con timidez:

—Mami, yo solo quería... quería que te pusieras feliz.

Erika no dijo nada, se quedó allí de pie en silencio, manteniendo a propósito una expresión severa.

Los dos pequeños se miraron. Aunque seguían molestos el uno con el otro, actuaron con mucha sincronía. Corrieron a ambos lados de Erika, le tiraron suavemente de la ropa y dijeron a coro:

—Mami, me equivoqué, no te enojes.

Erika miró a uno y luego al otro, y la dureza en su corazón se desvaneció. Suavizando el tono, les dijo:

—No vuelvan a hacer esto, ¿entendido?

Al verlos asentir, la voz de Erika se volvió aún más cálida:

—Mami ya sabe que lo hicieron con buena intención, y ahora estoy muy feliz. Tomen sus juguetes y vayan al patio a jugar un rato con Greta.

Los pequeños asintieron, recogieron sus juguetes y salieron corriendo.

Los demás empleados, al ver a Erika y a Silvia solas, también se retiraron discretamente para seguir con sus labores. La sala quedó sumida en un profundo silencio.

Erika miró la caja que Thiago le había puesto en los brazos antes de salir corriendo y luego giró lentamente la vista hacia Silvia.

Silvia se sentía tremendamente incómoda. Su mirada iba de un lado a otro y tartamudeó:

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