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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 915

Dentro del salón, tras un tiempo indefinido, Martina hizo un leve movimiento, pero no abrió los ojos; parecía estar profundamente dormida.

Al recibir otra llamada de Erika, Gustavo optó por levantar a Martina en sus brazos. Justo cuando se disponía a salir, la puerta del salón se abrió de golpe.

Julián apareció jadeando en el umbral. Se quedó helado por un segundo, y sus ojos se clavaron de inmediato en Martina, quien descansaba en los brazos de Gustavo. Sus pupilas se dilataron y su rostro se desfiguró por la rabia.

—¿Qué demonios estás haciendo? ¡Suelta a Marti! —bramó Julián, con la voz rasposa por el enojo.

Mientras gritaba, se abalanzó hacia adelante, intentando arrebatarle a Martina.

Gustavo frunció el ceño, hizo un ágil movimiento hacia un lado, esquivando a Julián, y mantuvo su tono imperturbable:

—Ella bebió de más. Erika viene por ella, justo iba a bajarla al lobby.

Esa actitud serena sacó de sus casillas a Julián, quien, señalando a Gustavo, le ordenó a gritos:

—¡Entonces déjala en la silla! ¡Yo soy su novio!

Gustavo levantó una ceja y, con la misma calma, le respondió:

—No eres digno de Marti. Lo mejor sería que te alejaras de ella de una vez por todas.

Esas palabras tocaron el punto más débil de Julián. Desde siempre, se había sentido inferior a Martina, y que ahora un completo extraño se lo echara en cara era algo que no iba a tolerar.

El rostro de Julián se puso de un rojo intenso, y las venas de su frente parecían a punto de estallar. Dio un paso brusco hacia adelante, levantó el puño y se lanzó contra Gustavo.

Pero Gustavo ya lo veía venir. Esquivó el golpe con facilidad, mientras un brillo glacial asomaba en su mirada.

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