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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 904

—A veces envidio a las personas con familias normales, los que pueden disfrutar del calor de un hogar sin sentir vergüenza. Yo, en cambio, crecí siendo señalado como el hijo no deseado, el bastardo de los rumores...

Al escuchar la crudeza de sus palabras, el corazón de Erika se encogió de lástima.

—No hables así de ti mismo —le dijo, con voz llena de calidez—. No fue tu culpa. Las familias son complicadas, pero no puedes castigarte toda la vida por los errores que cometieron otros.

Camilo esbozó una sonrisa amarga.

—En teoría suena muy bonito, pero la realidad es cruel. Siento que, en este mundo, solo soy un error que sobra.

Erika hizo una pausa y, con tono reconfortante de amiga, le dijo:

—No pienses en las cosas que te lastiman. Mírate ahora, eres exitoso, estás bien.

—Gracias. Supongo que sí, estoy bien... por ahora. El problema es que Ricardo me odia, odia que yo exista. Y lo entiendo, mi nacimiento destruyó la paz de su familia.

Erika suspiró, mirando hacia el horizonte.

—Ya sabes lo que dicen, cada familia tiene sus propios demonios. Creo que es una gran verdad.

—¿Y a ti? ¿Qué te atormenta? —le preguntó Camilo, estudiándola con la mirada.

Erika estaba a punto de responder, cuando de pronto divisó a lo lejos a un hombre. Se parecía muchísimo a Julián. Verlo allí no tendría nada de raro, ¡si no fuera porque estaba con otra mujer!

—Disculpa un momento, necesito ir al baño —dijo Erika, levantándose de prisa. Dio un par de pasos, pero volteó para agregar—: Mi infancia tampoco fue un cuento de hadas, pero logré superarlo. Deja de atormentarte, las cosas siempre mejoran.

Sin más, corrió en dirección a los baños más cercanos, justo hacia donde estaba Julián.

Camilo se quedó sentado en la banca, siguiéndola con la mirada.

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