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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 899

Valerio asintió brevemente y regresó su atención a los documentos que tenía sobre el escritorio.

Tania se quedó sentada en el sofá, embelesada viéndolo trabajar. Sentía que no había hombre más perfecto en el mundo.

Era atractivo, poderoso, y la forma en la que se concentraba la volvía loca. Si lo comparaba con Camilo Ríos, Valerio estaba a años luz de distancia en todos los sentidos.

Si lograba amarrar a Valerio Ramírez, jamás tendría que preocuparse por nada en la vida.

Sus ojos comenzaron a recorrer la inmensa oficina, detallando cada rincón lujoso. Vio los estantes llenos de libros y carpetas, y de pronto, una idea cruzó por su mente. ¿Había dicho que tenía una junta?

Una reunión de ese nivel tomaría, por lo menos, una hora. ¡Era el momento perfecto para buscar los papeles!

Justo entonces, Valerio descolgó el teléfono fijo de su escritorio y marcó una extensión.

—Diego, ¿ya tienes la ropa?

—...

—Perfecto. Mándala en una hora para que Tania se la pruebe. Si no le queda, te encargas de cambiarla. Ah, y sobre la licitación del terreno, ya revisé los documentos. Todo está en orden, mantén esa cifra. Voy a entrar a junta, así que dejé la carpeta en mi cajón. Cuando llegues, sácala y llévala a que le pongan los sellos y las firmas. Hablamos al rato.

Valerio colgó el teléfono, se puso de pie y se ajustó los puños de la camisa con elegancia.

La miró con expresión tranquila y le dijo:

—Tania, me voy a la reunión. Quédate descansando aquí un rato.

Sin esperar respuesta, caminó hacia la puerta con pasos largos y seguros.

Tania se quedó mirando cómo se alejaba, con la cabeza hecha un torbellino.

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