Al ver que él comenzaba a caminar, Erika lo siguió por instinto para despedirlo.
Salieron lentamente de la casa principal. El camino estaba envuelto en un silencio absoluto, solo interrumpido por el eco suave de sus pasos.
De pronto, Valerio se detuvo, y Erika hizo lo mismo. Él la miró de reojo, con una chispa de expectación en la mirada.
—Por cierto, Ramírez Moda tendrá su pasarela para presentar la nueva colección de otoño pasado mañana por la noche.
Metió la mano en el bolsillo de su saco y sacó tres elegantes invitaciones.
—Toma. Puedes invitar a Martina y a Amelia Chávez, ellas han sido muy buenas contigo, tómalo como un regalo para ellas. Además, hay tres piezas de edición limitada que estoy seguro te quedarían espectaculares, deberías ir a echar un vistazo.
Erika miró las lujosas invitaciones, pero no extendió la mano para tomarlas.
Al notar su vacilación, Valerio se impacientó un poco. Le tomó la mano con suavidad y depositó los sobres en su palma.
—Sé lo que estás pensando. No te las estoy regalando, te ofrezco un descuento del cincuenta por ciento como VIP. Acéptalas.
Erika dudó un segundo más, pero finalmente cerró los dedos sobre ellas.
Lo miró, con los ojos llenos de gratitud.
—Gracias...
Los labios de Valerio se curvaron en una sonrisa cálida y reconfortante.
—No tienes que agradecer. Entra ya, el clima está muy frío. De ahora en adelante va a helar más, no olvides dejar siempre un abrigo en el carro.
Valerio desvió la mirada hacia la imponente mansión.
—Le pedí a los arquitectos que instalaran calefacción en el suelo de toda la casa. Además, con la chimenea de la esquina, vas a estar muy calientita en invierno.

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