—Qué va, nuestra Eri ahora tiene nivel de realeza. Después de todo lo que sufriste, ya era hora de que empezaras a disfrutar de la buena vida.
Erika, todavía un poco inquieta, confesó:
—Si te soy sincera, me arrepiento un poco de haber aceptado este regalo. Dijo que era una compensación, pero esto es demasiado exagerado. Había escuchado sobre las villas de lujo, pero nunca había visto algo así. Mira esto, parece más bien un parque botánico privado...
—¿Arrepentirte? ¡Ni loca! Es gratis, si no vives aquí sería un desperdicio. Además, ahora él no está peleando por la custodia, no te está acosando, y tú puedes seguir trabajando en lo que amas. Estás viviendo un sueño, mujer.
Entre pláticas, siguieron adentrándose lentamente en la propiedad.
La villa estaba enclavada en un valle sereno, rodeada de montañas verdes y árboles frondosos.
A lo lejos, las montañas se entrelazaban bajo los óltimos rayos del atardecer, cubiertas por un manto dorado, como si la misma naturaleza hubiera pintado un cuadro perfecto.
La puerta principal estaba hecha de madera maciza, adornada con intrincados relieves que le daban un aire rústico y elegante. A ambos lados se alzaban imponentes columnas de piedra con antiguos grabados, aportando un toque de solemnidad y misterio al lugar.
Al cruzar, las recibió un amplio camino empedrado, flanqueado por tres enormes pinos bonsái. Erika había escuchado que ese tipo de árboles costaban una verdadera fortuna.
Más allá, el lugar estaba inundado de una deslumbrante variedad de flores.
A pesar de estar en pleno otoño, los jardines estallaban en colores vibrantes. Muchas de esas flores le resultaban desconocidas; Erika sospechó que habían traído todas las especies exóticas del mundo que podían florecer en esa temporada.
Avanzaron por el sendero hasta que se alzó ante ellas una majestuosa mansión.
Su arquitectura clásica irradiaba una elegancia suprema. Estaba rodeada por jardines meticulosamente podados, salpicados de finas esculturas que convertían todo el predio en una obra de arte.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón