Tania sonrió con satisfacción y añadió:
—Recuerda, tenemos que ser extremadamente cuidadosos y no dejar ni un solo cabo suelto. Valerio no es presa fácil, y Erika tampoco tiene un pelo de tonta. Si esa estúpida de Yolanda no pudo con ella, nosotros tenemos que crear un plan perfecto si queremos ganar.
Lorena tomó una respiración profunda, con los ojos brillando de convicción.
—Entendido. Buscaré a Vanesa lo antes posible para que sea parte del plan.
Camilo, que los observaba, aplaudió lentamente.
—Excelente. Ellos estarán a la vista, mientras nosotros operamos desde las sombras. Las probabilidades de éxito son muy altas.
Lorena se volvió hacia Camilo, entrecerrando los ojos con suspicacia.
—Camilo, ¿cuál es tu verdadero juego? ¿Por qué te ofreces a ayudarnos?
Camilo sonrió, pero una sombra inescrutable cruzó por su mirada.
—Mis objetivos son muy sencillos. Primero, quiero ganar la licitación de ese proyecto millonario, y segundo... hay cosas que aún no les puedo revelar a ninguna de las dos.
Tania frunció el ceño.
—¿Acaso tú también tienes una cuenta pendiente con Valerio?
El rostro de Camilo se tornó frío y distante.
—Ese es un asunto puramente personal que no les incumbe. Mientras cooperemos, todos conseguiremos lo que queremos.
Lorena guardó silencio unos segundos antes de responder:
—Está bien. Ya que compartimos los mismos enemigos, trabajaremos juntos por ahora. Pero escúchame bien: más vale que no estés planeando nada raro, porque de lo contrario, te arrepentirás.
Camilo asintió.
—Tranquila, ya me quedó claro que Valerio es tu mayor debilidad; no le haré ningún daño.

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