Valerio se encogió de hombros con desinterés.
—Gran parte de los negocios de los Romero dependen de las empresas del Grupo Ramírez. Cuando el dinero está en juego, la gente suele agachar la cabeza muy rápido. No es que yo ande por ahí asustando a la gente.
Hablaba con soltura, aunque con una pizca de ironía. Sabía de sobra que en el mundo real, los billetes tienen la última palabra.
Erika asintió lentamente, observando el fondo de su taza de té.
—Tienes razón, el dinero hace bailar a muchos. Aún así... te lo agradezco. —Sus palabras estaban cargadas de honestidad, y su mirada reflejó un sincero agradecimiento hacia él.
Valerio dejó su taza en la mesa y la miró con suavidad.
—Eres mi... mi exesposa. Lo que te pasa me importa. No soporto ver que nadie te haga menos.
Se notaba cierta cautela en sus palabras, como si intentara no cruzar una línea invisible pero, a la vez, acercarse a ella.
Erika, sintiéndose acorralada, tomó otro sorbo de té para disimular su nerviosismo.
Valerio continuó, con un tono más firme.
—A partir de ahora, sea cual sea el problema, cuenta conmigo. Si a esos buitres se les ocurre siquiera volver a intentar pisotearte, me encargaré de destrozarlos. —Sus ojos brillaban con una resolución absoluta, imponiendo un respeto innegable.
Erika sintió que el ambiente se había vuelto demasiado intenso, especialmente por la forma tan intensa en que él la miraba, así que decidió cambiar de tema.
—Tampoco es que sea tan fácil pisotearme. Mi gran error ha sido verle lo bueno a la gente, pecar de ingenua. Además, odio estar peleando todo el tiempo. Pero con el circo de hoy, dudo mucho que los Romero vuelvan a pasarse de listos conmigo.
Había un deje de esperanza en su voz. En el fondo, aún anhelaba que su familia biológica encontrara la paz y dejara atrás tantas puñaladas por la espalda.
—Ojalá —respondió Valerio frunciendo el ceño—. Pero si no escarmientan, no te contengas. Ya sabes cómo es la gente, nadie aprende hasta que le toca llorar lágrimas de sangre... Tal vez, hasta yo soy así.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón