Erika lo miró, sintiendo un extraño revuelo de emociones en el pecho.
Entendía perfectamente cómo se sentía. Después de todo, Yolanda lo había llamado "hermano" toda su vida. Ver a quien fue su hermana pequeña terminar de esa manera debía destrozarlo por dentro, tal como les ocurría a Liliana y Benjamín.
Sin embargo, ella tenía sus razones. Y, aunque todos los Romero se volvieran en su contra, no pensaba quedarse callada aguantando ofensas.
Erika respiró hondo y, con un tono algo dolido, le respondió:
—Leo, sé que te preocupas por ella. Pero... ¿sabes algo? Desde el tema de los comentarios en internet hasta cuando asustó a Alma, traté de convencerme de que solo estaba pasando por una mala racha, que no aceptaba la realidad y estaba actuando como una niña caprichosa. Nunca se me cruzó por la mente que estuviera planeando arruinarme a propósito.
—Conoces mi carácter. Jamás permito que nadie me pase por encima, pero con Yolanda he hecho excepciones una y otra vez. ¿Crees que lo hice por ella? Lo hice por respeto al cariño que le tienen ustedes. Si desde el primer momento le hubiera puesto un alto a cada uno de sus desplantes, los habría puesto a ustedes en una posición espantosa.
A esas alturas, a Erika ya se le habían llenado los ojos de lágrimas y su voz se quebró.
—Leo, yo nunca en la vida supe lo que era el amor de una familia. Encontrarlos fue un milagro que valoro con el alma. Sentí que el universo se apiadó de mí, regalándome al fin personas que me quisieran de verdad. Pero siempre estuvo Yolanda en medio... A pesar de eso, aguanté de todo para mantener la paz y proteger a la familia Romero. ¿Y de qué me sirvió? Siendo honestos, ella disfrutó toda la vida de lo que me correspondía a mí, ¿y alguna vez le reproché algo? ¡Jamás! ¡Pero resulta que mi paciencia la confundieron con debilidad! A la que trata de ser comprensiva y buena onda la toman de idiota. ¿Te imaginas cómo me hace sentir eso?
—Esta vez cruzó la línea. Compró a una persona para hundirme, y no iba a cruzarme de brazos. Además, ninguno de esos parientes me traga. Lo único que hice fue sacar a la luz la verdad para limpiar mi nombre delante de todos y demostrarles quién es realmente Yolanda. Si tú o nuestros padres quieren enojarse conmigo, adelante. Pero no me arrepiento en lo más mínimo de lo que hice. Ella solita se cavó su propia tumba.


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