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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 825

Uno de los parientes mayores resopló con frialdad y le respondió:

—¡Ay, Yolanda, es que eres demasiado buena! ¿Cómo puedes defenderla después de lo que hizo? Si no fuera por ella, ¿acaso la abuela se habría desmayado de repente? Un cumpleaños tan bonito y por poco termina en un funeral.

Una mujer que estaba a su lado le dio la razón de inmediato:

—Así es, esa mujer es una completa maldición. Todos los años la abuela celebraba su cumpleaños llena de alegría. Y tú, mi niña Yolanda, sacrificaste ir al banquete solo para quedarte a cuidarla. ¿Pero ella? Seguro vio que la señora no la soportaba y quiso vengarse de la peor manera.

Al escuchar estas palabras, Yolanda se regocijaba por dentro. Esos parientes eran accionistas importantes del Corporativo Romero. Si lograba ganárselos de esa manera, no tendría que preocuparse por perder sus acciones en la empresa.

Pero por más feliz que estuviera, su rostro mostraba una expresión de extrema bondad y comprensión. Con voz dulce, replicó:

—Erika es una persona maravillosa, jamás haría algo así. Además, ya lo vieron ustedes mismos, los niños que crió son adorables, educados y muy tiernos.

Apenas terminó de hablar, otra voz burlona resonó en la sala:

—¿Adorables? ¿Educados? Yolanda, ya nos contaron cómo te lastimaste el brazo. Qué casualidad que, justo al caminar, pisaras un yoyo...

—Exacto. Dicen que se divorció del poderoso hombre del Grupo Ramírez, ¡pero quién sabe! Seguro se embarazó por ahí y el tipo la dejó tirada. Ni siquiera se sabe de quién son esos niños. Con lo arruinada que estaba la familia Milán, ¿cómo iba la familia Ramírez a dejarla entrar a su casa? Con razón los niños salieron así de malcriados...

La que hablaba era la prima de Leonardo, Stefania Romero. Mientras lanzaba sus insultos, recorría a Erika de pies a cabeza con una mirada cargada de asco y desdén, como si estuviera viendo a la peor de las criminales.

Leonardo, que estaba cerca, no pudo tolerarlo más y le gritó:

—¡Stefania Romero! ¿Qué tonterías estás diciendo? Si no tienes nada bueno que aportar, ¡cierra la boca!

Stefania rodó los ojos hacia el techo, con una actitud desafiante y rebelde.

Capítulo 825 1

Capítulo 825 2

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