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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 802

Además, Yolanda Romero había sido criada por la familia durante casi treinta años. Con un vínculo forjado por convivir día y noche, era imposible que el cariño se cortara de tajo.

Por eso, le sugirió a Erika que no se hiciera demasiadas ilusiones, así tal vez no saldría tan lastimada.

Valerio la miró a lo lejos con una expresión indescifrable. Aunque ella todavía no estaba dispuesta a aceptarlo, al menos, después del incidente en el túnel, parecía que ya no lo odiaba. Para él, eso era un avance enorme.

Estaba dispuesto a quedarse a su lado de esa manera, siempre listo para ofrecerle un hombro en el cual apoyarse, para que cuando se sintiera vulnerable, pudiera encontrar en él un poco de calor y consuelo.

Mucho tiempo después, Valerio apagó su cigarrillo y caminó lentamente hacia Erika.

Se sentó a su lado, cruzó sus largas piernas de manera relajada, apoyó un brazo en el respaldo de la banca y tomó su café helado, bebiéndolo lentamente.

Erika, mientras recibía la brisa fría y miraba a lo lejos, también daba sorbos ocasionales a su bebida.

Había pasado por tantas cosas últimamente que sentía que se ahogaba. Además, esa sensación de felicidad que había experimentado al encontrar a su familia se desvanecía poco a poco.

De repente, Valerio rompió el silencio:

—Eri, cuando todo esto se aclare, múdate a Villa Luna Blanca. Quería enviar a alguien para que te ayudara con la mudanza mañana, pero con lo que pasó hoy...

—Sí —respondió Erika, con la voz apagada, sin ánimos de decir más.

Valerio se giró hacia ella:

—Eri, los niños están bien y tú también lo estás en todos los sentidos. Eso es suficiente, no te atormentes por otras personas o situaciones. Yo...

Valerio hizo una pausa antes de continuar:

—Sé que anhelas el calor de una familia, pero ellos... Quizás no debería decir esto, pero es la realidad. Imagina que crías a un hijo con tanto esfuerzo durante casi treinta años, ¿qué sentirías por él? ¿Entiendes a qué me refiero? Además, puedes tratar a esos parientes como si fueran invisibles. En cuanto a las acciones de la familia Romero, si las quieres, puedo recuperarlas para ti.

Al escuchar las palabras de Valerio, los ojos de Erika se llenaron de lágrimas. ¿Cómo no iba a entenderlo? Y justo porque lo entendía, dolía más.

Originalmente, cuando se marchó de la casa de la familia Romero, había logrado aclarar sus pensamientos y sentía mucha más paz.

Pero ahora que de verdad había un problema, ellos...

Capítulo 802 1

Capítulo 802 2

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