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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 766

—¿Ya llegaste? ¿Tienes hambre? La comida estará lista en un momento.

Erika asintió suavemente sin decir una palabra más.

Valerio parecía haberse acostumbrado a esa actitud distante y volvió a su tarea, salteando la comida con habilidad.

Poco después, la mesa se llenó de deliciosos platillos que desprendían un aroma exquisito.

Valerio, Erika y los tres niños se sentaron juntos a la mesa. Un ambiente cálido y hogareño invadió la habitación.

Las dos empleadas, al ver a la familia reunida, se alegraron genuinamente por ellos y prefirieron comer en la cocina. Erika no insistió en que se unieran.

La mirada de Valerio viajaba constantemente entre Erika y los pequeños, llena de cariño y preocupación.

Erika, sentada frente a él, observaba a los niños. Verlos tan felices le dibujó una leve sonrisa en el rostro.

Los pequeños estaban emocionados en sus sillas, sin quitarle los ojos de encima al gran festín.

Enzo tenía los ojos brillantes. No podía dejar de mirar la carne estofada, y una gran sonrisa asomaba en sus labios.

Thiago, siempre educado, sostenía sus cubiertos con firmeza, aunque de vez en cuando le echaba miradas furtivas a Valerio, con cierta timidez y alegría.

Alma, por su parte, era un torbellino. Se retorcía en la silla mientras exigía:

—¡Yo quiero esa pierna de pollo gigante!

Valerio complació a cada uno, sirviéndoles lo que pedían en sus respectivos platos.

Los niños respondieron al unísono:

—¡Gracias, papá!

Luego, Valerio tomó un trozo de carne estofada y lo depositó con delicadeza en el plato de Erika.

—Pruébala, la hice especialmente para ti. Se deshace en la boca, jugosa pero no grasosa, justo como te gusta.

Erika asintió levemente.

—Gracias.

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