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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 698

Amelia se secó las lágrimas y continuó:

—El señor Romero se llevó la caja y avisó a las autoridades. Quería esperar a que descubrieran quién fue para decírtelo, pero hasta ahora no han encontrado al culpable. Erika, yo...

Con el ceño fruncido, Erika volvió a meter el muñeco en la caja y luego consoló a Amelia con voz suave:

—Ya, no llores. Yo estoy bien. Lamento mucho que hayas tenido que pasar por este susto por mi culpa. Iré a buscar el botiquín, espérame aquí.

Erika regresó rápidamente con el desinfectante y las curitas. Después de atenderle las heridas a Amelia, tomó la caja y le dijo:

—Iré a buscar a mi hermano para preguntarle si hay alguna novedad con este asunto. Tú vete temprano a descansar hoy.

—Está bien, Erika. Por favor, ten mucho cuidado de ahora en adelante.

—Lo haré.

...

Erika salió del estudio y estuvo a punto de llamar a Leonardo, pero de pronto recordó que en su conversación del día anterior él había mencionado que el trabajo estaba tranquilo y que se quedaría en casa acompañando a Liliana Yáñez.

Así que decidió no llamar y manejó directamente hacia la casa de la familia Romero.

Al entrar al jardín de la residencia, escuchó un llanto proveniente de la sala; sonaba exactamente como la voz de Yolanda.

—Yolanda, cuando te fuiste para volver con la familia Jiménez, mis padres y yo nos aseguramos de que no te faltara nada, ¿verdad? Te dimos una casa y una buena suma de dinero. Pero tú... tú te aprovechaste de aquella noticia en internet para atacar a Erika en los comentarios. Nosotros lo mantuvimos en secreto y ni siquiera te reclamamos. Y ahora resulta que vienes a quejarte con los abuelos. Tienen una edad avanzada, no están para soportar estos dramas. Por tu culpa terminaron en el hospital. Mis padres están allá cuidándolos, mi mamá no deja de llorar... ¿Qué más quieres?

Al escuchar esas palabras, Yolanda rompió a llorar con más fuerza:

—Solo los extrañaba demasiado... Todos ponían excusas de que estaban ocupados para no verme, así que no tuve más remedio que ir a visitar a los abuelos. ¿Todo es culpa mía, verdad? Incluso todo el cariño y los años que crecimos juntos no significan nada comparado con sus lazos de sangre. Le dieron a Erika todo el amor que antes era mío. De la noche a la mañana me quedé sin nada. ¿Alguna vez han pensado en lo triste y destrozada que me siento?

Al ver a Yolanda llorando al punto de casi quedarse sin aire, Chlóe intentó consolarla mientras reprendía a Leonardo:

—Leonardo, los abuelos terminaron en el hospital porque su avanzada edad no les permitió manejar el impacto emocional. Pero no puedes tratar así a Yolanda. Es normal que le cueste adaptarse a no vivir aquí de un día para otro. Además, vino porque los extrañaba. Deberías dejar que se quede en la casa unos días. Cuando se calme, se irá por su cuenta. Además, Erika tiene su propia casa y nunca ha dicho que quiera venir a vivir aquí. ¿Por qué te complicas tanto la vida con esto?

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