Entrar Via

La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 683

—Ella es la directora general de la empresa, ¿no trajo a ningún empleado con ella? ¿Por qué parece que es la única que está bebiendo? —preguntó Erika, indignada.

—Señorita Erika —respondió Julián—, mire bien. La chica del vestido y los dos hombres de camisa blanca son de nuestra empresa. Todos han bebido bastante.

Erika suspiró con pesadez.

—¿No pueden terminar antes? Veo que Martina tiene hasta el cuello rojo por el alcohol.

Julián la miró con impotencia.

—Es complicado. Todavía no han firmado el contrato y están en el punto más animado de la noche. Si nos retiramos de golpe y ofendemos a los clientes, todo el trabajo que hemos hecho hasta ahora no servirá de nada.

Al ver a Martina bebiendo sin parar, a Erika se le partió el corazón.

—Entonces entraré. Fingiré ser su hermana menor y diré que hay una emergencia familiar. ¿Crees que así pueda llevármela?

Julián se quedó callado un segundo antes de asentir.

—Está bien, sígame. Solo sígale la corriente a lo que pase adentro.

Dicho esto, Julián abrió la puerta por completo y, con un gesto educado, invitó a Erika a pasar.

En cuanto Erika puso un pie en el salón, un hombre se puso de pie, armando alboroto:

—¡Vaya! ¿Esta hermosura también es de DC Entretenimiento? ¿Llegó tarde? ¿Por qué se hizo esperar tanto?

Apenas terminó de hablar, otro hombre le hizo eco:

—¡Eso, eso! La que llega tarde tiene que castigarse con tres tragos seguidos.

—Las empleadas de DC son verdaderamente impresionantes. ¿Es nueva en la empresa, señorita?

Al ver que Erika había entrado, Martina se levantó de su silla tambaleándose. Tenía las mejillas completamente sonrojadas, aunque en su mirada aún quedaba un destello de lucidez.

Martina tomó a Erika del brazo y la presentó a los invitados.

—Caballeros, sigan disfrutando, por favor. Les presento a mi hermana menor.

Luego, tiró suavemente de Erika hacia la mesa. El hombre que estaba sentado junto a Martina rápidamente le cedió su lugar a la recién llegada.

—Ay, por favor, directora. Con lo bien que aguanta usted el alcohol, no me diga que su hermana no sabe tomar.

Erika sentía que estaba sentada sobre brasas. Odiaba este tipo de ambientes y se sentía muy incómoda. Pero al ver cómo presionaban a Martina, tuvo miedo de que terminara bebiendo hasta enfermarse. Intervino rápidamente:

—Lamento mucho interrumpirlos, pero tenemos una emergencia familiar. Por eso vine a buscar a mi hermana.

Pero justo cuando Erika terminó de hablar, sintió que Martina le apretaba la mano por debajo de la mesa. Al cruzar miradas, Martina le dio a entender con los ojos que no era un buen momento para irse.

Acto seguido, Martina se puso de pie, chocó su copa con la de Rodolfo y adoptó una actitud sumamente audaz.

—Perdóneme, Rodolfo. Este trago va por usted.

Y sin dudarlo, Martina echó la cabeza hacia atrás y se bebió todo el contenido de un solo trago.

Rodolfo se quedó con su copa a medio alzar. Como había tanta gente mirándolos y Martina acababa de darle por su lado de forma tan espectacular, decidió no insistir más en el asunto.

Sin embargo, desde el momento en que Erika había puesto un pie en el salón, él no le había quitado los ojos de encima. Incluso mientras bebía su copa, seguía devorándola con la mirada a través del cristal.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón