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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 614

Valerio prefirió ignorar la última parte; de hecho, la respuesta le pareció bastante satisfactoria. Apagó el cigarrillo y dijo:

—Filtra la información a Marcos Jiménez para que sea él quien rompa el hielo y destape la verdad. El resto, las consecuencias, tendrán que afrontarlas por su propia cuenta.

Leonardo asintió pensativo, y de repente preguntó:

—¿A todo esto, qué haces viniendo hasta acá a estas horas? Nos acabamos de ver en la cena.

Valerio respondió con voz melancólica:

—Estaba seguro de que Eri no podría dormir esta noche.

La mirada de Leonardo también se volvió compleja. Aunque este tipo de situaciones terminaban bien, todos los involucrados iban a necesitar tiempo para procesar la realidad.

Sin embargo, por dentro se sentía inmensamente feliz. Siempre había visto a Erika como a una hermana menor, ¡y ahora resultaba que lo era de verdad!

Leonardo sonrió radiante, pero su expresión se endureció de golpe al recordar un detalle crucial. Apretó las mandíbulas con fuerza:

—A esa maldita familia Milán se las voy a cobrar. Me aseguraré de que paguen con sangre todo lo que hicieron.

Valerio coincidió:

—Pienso exactamente lo mismo.

Al salir de las escaleras de emergencia, Leonardo adoptó un tono de ruego burlón:

—¿Acaso en el futuro no me faltará un ilustre cuñado? Tengo que hablar a solas con Eri, ¿por qué no vienes a buscarla mañana?

Valerio enarcó una ceja:

—Esa forma de referirte a mí no me agrada en lo absoluto. Permiso denegado.

Leonardo cerró los ojos, fastidiado, y tras una larga pausa, masculló entre dientes:

—Mi dignísimo y queridísimo cuñado.

Valerio, con una sonrisa triunfal, le hizo un gesto de aprobación con la mano y caminó hacia el ascensor.

....................

Al día siguiente.

Erika estaba ocupada trabajando en el estudio cuando su teléfono sonó. Era un número desconocido.

—Era la mamá de Valerio Ramírez.

Amelia frunció el ceño:

—¿Y para qué te busca?

—No me dijo. Solo me citó para vernos —contestó Erika con un tono sombrío, y de pronto la asaltó la ansiedad—. Amelia, ¿crees que se haya enterado de la existencia de los niños? ¿Vendrá a exigirme que se los entregue?!

Amelia se quedó pensando unos segundos y opinó:

—Dudo mucho que sea por los niños. Ni el propio presidente Ramírez está completamente seguro de que sean suyos, ¿cómo podría saberlo su mamá? Además, si se tratara de los niños, probablemente toda la familia entera habría venido a buscarte.

Pero apenas dijo eso, Amelia sintió que había metido la pata y trató de enmendarlo rápidamente:

—¡Ah, no, no! No quise decir que vendrían todos a pelear por la custodia, quiero decir que seguramente ellos son personas razonables, me refiero a que...

Erika hizo un gesto con la mano restándole importancia.

—No te preocupes, Amelia. No te malinterpreté. Es solo que me siento un poco nerviosa. No tengo idea de qué quiera hablar conmigo. Sobre nuestro divorcio, asumo que Valerio ya se los dejó claro en su momento. Además, quitando al abuelo, nunca tuve mucha relación con sus padres. Es rarísimo que me busquen a solas.

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