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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 604

Pensando en eso, Vanesa finalmente abrió la boca:

—Desde el principio, Lorena ya tenía planeado separarlos. Cuando te hiciste la prueba de ADN, el especialista fue alguien que Valerio trajo del extranjero, ¿verdad? Bueno, ese doctor de Oricalco le debía un inmenso favor a Lorena. Valerio nunca supo esto; fue ella quien obligó al extranjero a falsificar los resultados.

Erika se quedó paralizada. Su embarazo solo lo sabían las personas más cercanas a ella. ¿Acaso Valerio le había contado a Lorena que estaba esperando un hijo?

No, eso no tenía sentido. Los hombres son orgullosos, y si él ya había empezado a sospechar que ella lo engañaba, jamás le habría revelado algo así a otra mujer.

Mientras Erika ataba cabos, Vanesa continuó:

—Después, Lorena se enteró, no sé cómo, de que no habías abortado. Como notó que Valerio todavía sentía algo por ti, consiguió unas fotografías y se las envió desde un servidor extranjero. Son las mismas fotos que se hicieron virales hace poco, donde aparece esa chica operada en la cama con otro hombre.

Vanesa hizo una pausa y preguntó con cautela:

—Tú... ¿las viste, verdad? Según la chica que me contactó, ellas encontraron a Aurora Cruz, que se parecía mucho a ti, y le pagaron para tomarse esas fotos y enviárselas a Valerio, así, junto con la prueba falsa, tendrían la evidencia perfecta de tu supuesta infidelidad.

Erika sintió que le faltaba el aire. ¡Todo, absolutamente todo había sido obra de Lorena! Frunció el ceño... ¿Lorena también se había enterado de que la primera cirugía no se había llevado a cabo?

¿Acaso Valerio estaba al tanto de eso...?

Tras un largo silencio, Erika preguntó con lentitud:

—¿De dónde sacaste toda esta información?

Vanesa respondió de inmediato:

—Una chica que le hacía el trabajo sucio a Lorena terminó desechada igual que yo. No sé cómo logró encontrarme, pero ella me lo contó todo. Si quieres verla, te puedo llevar ahora mismo.

Erika no dijo si quería verla o no, simplemente preguntó:

Erika la ignoró por completo, y su mirada se volvió tan afilada como el hielo. Vanesa no se atrevió a mencionar a Valerio otra vez.

El silencio llenó la oficina. Al ver que Vanesa esperaba ansiosa su respuesta, Erika meditó unos instantes antes de hablar:

—Mi estudio acaba de abrir, no necesito contratar a nadie. Mencionaste que sobrevives con trabajos esporádicos. ¿Dónde ofreces tus servicios?

Al oír eso, el corazón de Vanesa dio un salto. ¡No había venido en vano! Con la voz quebrada, respondió:

—Abrí una cuenta en redes sociales para agarrar clientes cobrando súper barato, pero la verdad es que apenas me alcanza para malvivir.

Terminó de hablar secándose las lágrimas, mirando a Erika con una gratitud desesperada.

Erika extendió la mano con calma y le indicó:

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