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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 602

Sumado a eso, en el último banquete, la arpía de Lourdes le había sacado hasta el último centavo. El poco dinero que tenía no alcanzó para pagar los daños, tuvo que vender la única pulsera de valor que usaba para guardar las apariencias, y para colmo, se endeudó con préstamos por internet; ahora ni siquiera tenía cómo pagar el alquiler.

Lo único que le faltaba empeñar era la cámara que la había acompañado durante años, pero esa era su herramienta de trabajo; fuera de la fotografía, no sabía hacer absolutamente nada más.

Si hubiera sabido que Erika llegaría tan lejos y tendría tanto éxito, jamás se habría dejado influenciar por Lorena para hacerle daño.

Mientras Vanesa mantenía la cabeza gacha perdida en sus miserias, Catalina soltó una carcajada irónica:

—¿Qué pasó? ¿Te comieron la lengua los ratones? Di en el clavo, ¿verdad? Te lo advierto, Vanesa, si te atreves a tener malas intenciones con Eri, me encargaré de que tu nombre sea la burla en toda la industria de la fotografía.

Al escuchar el tono implacable de Catalina, y ver que Erika seguía observando todo con el rostro inexpresivo, Vanesa supo que el lazo entre ambas mujeres era inquebrantable.

Como quien entiende que debe adaptarse para sobrevivir, comprendió que si seguía enfrentándose a Catalina, lo más probable era que la echaran a patadas.

Vanesa respiró profundo, bajó la guardia y adoptó una postura sumisa:

—Vine a buscar a Erika porque de verdad tengo algo sumamente importante que decirle, algo que le concierne directamente. ¿Podrías dejarme hablar a solas con ella, por favor?

Al ver su repentino cambio de actitud y su tono desesperado, Catalina dejó de presionarla. Le lanzó una última mirada de desprecio y se dirigió a Erika:

—Tengo sed, voy a buscar algo de tomar.

Antes de salir de la oficina, Catalina le guiñó un ojo a Erika, dándole a entender que no confiara ciegamente en nada de lo que dijera esa mujer.

En cuanto Catalina cerró la puerta tras de sí, Vanesa cayó de rodillas al suelo y rompió a llorar:

Vanesa, sintiéndose demasiado lejos e intimidada, se levantó a toda prisa y tomó asiento en la silla justo frente al escritorio.

Entrelazó los dedos sobre la mesa, aún sin atreverse a mirarla a los ojos, y habló despacio:

—Ahora lo entiendo todo. Antes, Lorena quería quedarse con Valerio a toda costa. Usó el hecho de haberle salvado la vida cuando eran niños como moneda de cambio para aferrarse a él y destruirlos a ustedes. En aquel entonces, yo me creí todas sus mentiras y pensé que Valerio era su respaldo incondicional. Sé que desprecias mi actitud interesada, pero créeme que ya pagué un precio demasiado alto por ello.

Vanesa hizo una pausa, esperando alguna reacción, pero Erika seguía observándola con la misma frialdad, como si escuchara un reporte financiero.

Vanesa se aclaró la garganta y continuó:

—Supongo que el destino se compadeció de mí. Resulta que Lorena no solo me usó a mí, sino que también manipuló a otras personas para hacer su trabajo sucio. Una de esas chicas me contactó y me propuso unir fuerzas para vengarnos de ella. Esa chica sabe absolutamente todas las bajezas que Lorena te hizo, pero...

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