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IMPERDONABLE romance Capítulo 76

TOMO 2. CAPÍTULO 76. Pruebas sobre la mesa

Logan

Cuando la policía se lleva a Liliana siento como si mi mundo se rompiera en dos. No entiendo qué demonios está pasando. Las palabras de los oficiales me retumban en la cabeza: tráfico de órganos. Es imposible. No puede ser. Ella jamás haría algo como eso.

Liliana grita que todo es una mentira, que ella no hizo nada, y este desastre colapsa en mi mente, que no para de dar vueltas. Alcanzo las llaves del auto y corro hacia mi coche, listo para seguirlos a la comisaría, cuando algo me detiene.

Ella no es la única a la que se llevan. Puedo ver a Derrick esposado, escoltado por otros dos policías, con el rostro sombrío y sin siquiera intentar resistirse.

Me quedo de pie en la puerta, completamente paralizado por un momento, antes de reaccionar.

—¡Maldición! —grito, corriendo tras ellos. Subo a mi coche a toda velocidad y sigo la patrulla que la lleva.

Llamo a Vincent y lo mando a traer a nuestros abogados, es lo único que puedo hacer por ahora, porque cuando llego a la comisaría, todo es un caos. Intento hablar con alguien, cualquiera, pero nadie quiere darme información sobre esto porque al parecer es un caso demasiado grave.

Me siento impotente, frustrado, y el tiempo pasa lento; cada segundo es como una tortura hasta que hago lo único que se me ocurre: Marco un número que no uso con frecuencia, pero que sé que es al único al que nadie le dirá que no en esta comisaría o en ninguna.

Carolina me responde al instante y llega una hora después, acompañada de su padre, que solo Dios sabe de qué compromiso lo sacó. El comisionado es un hombre influyente con contactos en todos los niveles del sistema judicial, y la entrada de ambos cambia la atmósfera por completo. Los oficiales se ponen rectos, y el capitán mismo viene a atendernos.

—Comisionado, por favor, necesito saber qué está pasando aquí —digo, intentando mantener la calma aunque por dentro estoy al borde de perder el control—. ¿Por qué están acusando a Liliana?

El comisionado mira al capitán, que asiente con seriedad y nos invita a su despacho. Carolina y su padre nos siguen, y siento como si me estuviera perdiendo de algo demasiado grande aquí.

—Señor St. Jhon, entiendo su confusión, pero esto es más grande de lo que usted cree —me comenta mientras me ofrece un asiento pero simplemente estoy demasiado nervioso como para aceptarlo—. Tenemos pruebas contundentes contra la señora Liliana Duque. Me temo que ella no es quien usted piensa.

Sus palabras me golpean como un mazazo. Hace mucho tiempo que ya no sé qué es real y qué no a mi alrededor, pero definitivamente no puedo quedarme con la duda, porque la ceguera por elección no es parte de mi naturaleza.

—Eso no puede ser cierto —digo, tratando de mantener la voz firme—. Lo que usted está infiriendo… de lo que la acusan… Liliana no haría algo así. ¡¿Por qué no investigan al hombre que la ha estado amenazando… ¡Ryker! ¡El doctor Ryker!?

Entonces el comisionado suspira y hace lo más sensato que es pedir una explicación completa.

—Por favor, ponnos al tanto de todo el caso —dice el padre de Carolina—. Y luego me cuentas por qué no me pusiste al tanto de algo tan grave como esto antes.

TOMO 2. CAPÍTULO 76. Pruebas sobre la mesa 1

TOMO 2. CAPÍTULO 76. Pruebas sobre la mesa 2

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