CAPÍTULO 6. Una chispa de esperanza
Liliana
El corazón se me detiene cuando el doctor Ryker se gira hacia mí, señalándome.
—No hay razón para que no se les haya avisado, yo ordené claramente que lo hicieran, es evidente que mis médicos estaban más concentrados en atender al señor St. Jhon que en hacer las llamadas pertinentes y por supuesto que no hay justificación, me disculpo por eso —trata de defenderse y a mí se me revuelve el estómago porque es un perro mentiroso el infeliz. Ninguno de sus malditos médicos ha venido a atender al señor Greñitas, y estoy segura de que no dejó que nadie más lo hiciera—. Y en cuanto a la señora, es la esposa de su hermano, ha estado con él desde que lo trajeron.
Siento que esa mentira abre un abismo a mis pies, y cuando Vincent St. Jhon me lanza una mirada fulminante, juraría que mi corazón se para por completo. Nunca he conocido a alguien con una presencia tan intimidante. A pesar de que debe ser más joven que Logan, tiene esa expresión de hombre feroz, con un carácter pesado e irascible.
Incluso el doctor Ryker se pone algo tenso a su lado, me doy cuenta de que incluso él le tiene cierto respeto… o tal vez sea miedo.
Anthony, en cambio, parece menos propenso al conflicto. Su expresión es más tranquila, casi como si intentara entender la situación sin dejarse llevar por el enojo de su primo.
—¡¿Es una puta broma, verdad!? —escupe Vincent, cruzándose de brazos y mirándome con una mezcla de desconfianza y desprecio—. ¡Eso no tiene sentido! Logan jamás se casaría sin decírm… ¡Maldición, jamás se casaría!
Anthony coloca una mano en su hombro intentando calmarlo.
—Oye, tranquilo, ya sabes cómo es Logan. Siempre ha sido reservado con sus asuntos personales, incluso con la propia familia. —Hace una pausa, buscando las palabras correctas—. Mejor no hagas berrinche porque sabes bien que no te contaría ni esto ni nada.
—¡Pero mi hermano no es así! —insiste Vincent con frustración.
—¡Ay, por favor! ¡Te enteraste de que le habían sacado el apéndice cuando se hizo un tatuaje para taparse la cicatriz! ¡Un año después! —replicó Anthony entornándole los ojos y me mira con una expresión de muda disculpa, como si supera que en este momento todos estamos demasiado saturados como para pensar con coherencia.
Vincent lo mira de reojo, como si lo último que quisiera fuera que le llevaran la contraria. Aprieta la mandíbula y de repente su vista tropieza con mi mano. Yo había olvidado el anillo que Ryker me puso a la fuerza en el dedo, pero la reacción del hombre frente a mí me hace recordar su peso.
—Ese anillo… —murmura y sus ojos se oscurecen al reconocerlo—. Era de nuestra madre. Logan nunca deja que nadie lo toque. Lo guarda en su caja fuerte. Él jamás… jamás se lo entregaría a nadie…


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