Entrar Via

IMPERDONABLE romance Capítulo 21

CAPÍTULO 21. Sospechas

Liliana.

Me quedo allí, paralizada mientras él se aleja como si nada hubiera pasado. Mis manos tiemblan mientras busco algo distinto que ponerme en el vestidor y luego corro afuera.

El aire fresco golpea mi rostro, pero no logra calmarme. Mi pecho sube y baja rápidamente mientras camino sin rumbo, tratando de apartar de mi mente lo que acaba de pasar.

“¿Cómo llegamos a esto?”

Todavía estoy temblando. Cada palabra de Logan resuena en mi cabeza, y por desgracia puedo entenderlo… pero no justificarlo.

Me cubro la cara con las manos y estoy a punto de empezar a llorar cuando la veo: la maceta que traje, la planta de fresas de mamá, alguien la sacó al jardín.

Me arrodillo a su lado y mi corazón se encoge al ver que está muriendo. Debí haberla trasplantado hace días, pero con todo lo que ha pasado solo… lo olvidé.

Busco el rincón más alejado del jardín y mis manos comienzan a cavar en la tierra, sintiendo el frío y la humedad en mis dedos, y mis lágrimas empiezan a caer silenciosamente.

“Mañana hará un mes desde que mamá se fue”, pienso y siento que el dolor está más presente que nunca.

Planto la pequeña fresa en un rincón del jardín, asegurándome de que esté firme, quizás aquí tenga una oportunidad. Es lo único que puedo hacer ahora: cuidar de este pequeño pedazo de mamá que aún me queda.

Una hora después me limpio las lágrimas con la manga de mi suéter, pero no sirve de mucho. Siento la cara húmeda y los ojos hinchados. No puedo dejar de pensar en mañana, en cómo lograré salir de esta casa para ir al cementerio. No quiero explicarle nada a Logan, no quiero más preguntas ni miradas llenas de desconfianza. Quiero estar sola con mamá, aunque sea por un rato.

De pronto, escucho pasos suaves detrás de mí, y antes de que pueda reaccionar una chica joven se me acerca. La reconozco de inmediato, es parte del personal de servicio; la he visto limpiando aquí y allá, pero nunca habíamos intercambiado una palabra. Lleva el cabello oscuro recogido en una coleta y tiene una expresión amable en el rostro.

—¿Te gustan los chocolates? —me pregunta, mostrando una pequeña barra envuelta en papel dorado.

Parpadeo, un poco sorprendida, y asiento lentamente.

—Toma, —me dice, partiendo la barra a la mitad y ofreciéndome un pedazo—, todo es mejor con chocolates.

La observo un momento antes de aceptar. Ella se sienta a mi lado sin esperar invitación y, por un segundo, me siento menos sola.

—No te preocupes tanto, ¿sí? —dice mientras muerde un pedacito de su propia barra y lo mastica—. Juntas cuidaremos de la plantita. Soy bastante buena con las plantas y esta parece especial.

La miro, desconcertada. Sus palabras me sorprenden, pero también me reconfortan.

—Gracias…

—Soy Sandra, por cierto.

CAPÍTULO 21. Sospechas 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: IMPERDONABLE